Como cada 8 de septiembre, fiesta de la Natividad de María, el Santuario de Meritxell ha acogido la celebración del día de la patrona del Principado de Andorra, coincidiendo con el Año Jubilar. Cientos de fieles, acompañados de las principales autoridades del país, han participado en los actos que se han iniciado con la Misa de la Aurora y han culminado con la celebración eucarística presidida por el obispo de Urgell y Copríncipe de Andorra, Josep-Lluís Serrano. Durante la homilía, Serrano ha subrayado la fuerza aglutinadora de la patrona: “La Virgen de Meritxell, la Madre y Protectora del Principado de Andorra, siempre nos convoca en su casa el 8 de septiembre, pero también a lo largo del año, para guiarnos y unirnos, recorriendo juntos el camino todos los andorranos”.
El obispo ha recordado la “señal de la gavernera”, el rosal que floreció en pleno invierno, como símbolo de la protección divina. “Si un rosal florecía en invierno, es que el poder de Dios y de su Madre, la Virgen María, es más grande que todas las oscuridades que nos puedan acechar”, ha dicho, remarcando la confianza en el mensaje de la Anunciación: “Para Dios, nada es imposible”.
“La Madre nos espera en su Santuario-Basílica de Meritxell y vela por todos los andorranos”
En el marco actual, ha puesto énfasis en la necesidad de una esperanza activa ante los retos globales: “Vivimos en un mundo herido que enfrenta grandes retos: conflictos armados, crisis climática, desigualdades económicas y sociales, y un creciente sentimiento de desconexión espiritual y de fuerte individualismo. En este contexto, la esperanza cristiana se presenta como un antídoto ante el desánimo y la desesperación. Ante el creciente individualismo, necesitamos reencontrar la comunidad”.
También ha destacado el papel del santuario como espacio de consuelo y comunidad: “La Madre nos espera en su Santuario-Basílica de Meritxell y vela por todos los andorranos y andorranas. Ella es nuestra Patrona y en la fiesta del 8 de septiembre todo lo que vivimos a lo largo del año se lo ofrecemos con humildad y agradecimiento”.
“Que la Virgen de Meritxell nos extienda su mano protectora”
La jornada ha incluido la bendición de dos nuevas campanas, Ventura y Ramona, réplicas de las que se perdieron en el incendio del santuario de los años setenta, así como la instalación de una nueva cruz de hierro fundido, idéntica a la que también se dañó en aquel accidente.
La festividad ha concluido con la veneración de la imagen de la Virgen María, y con el canto de los Goigs y del himno nacional interpretados por el Coro de los Jóvenes Cantores. Serrano ha cerrado con un mensaje de esperanza y confianza: “Que la Virgen de Meritxell nos extienda su mano protectora, nuestra Buena Madre, que a todos conoce, que a todos consuela y que a todos nos guarda dentro de su Corazón Inmaculado”.