Si se está hablando de algo últimamente es de la futura visita del papa León XIV a Barcelona. Ahora bien, antes de la llegada del pontífice a la ciudad se debe tener en cuenta otro acto que tendrá lugar frente a las puertas de la Sagrada Familia: la bendición de salida de la caravana solidaria que Sor Lucía Caram ha organizado con motivo del cuarto aniversario del inicio de la guerra en Ucrania, cuyo objetivo es ayudar y acompañar al pueblo ucraniano mediante un corredor humanitario que proporcionará a la población ambulancias, generadores eléctricos, desfibriladores y mochilas de emergencia médica.
Tal como ha explicado la religiosa y activista en una rueda de prensa celebrada este martes, esta caravana cuenta con el apoyo de dos pontífices. A principios de septiembre pasado Sor Lucía fue recibida en audiencia por el papa León XIV con quien pudo hablar durante más de 50 minutos sobre la situación que se está viviendo en Ucrania. Pero, además, Caram también ha indicado que a partir de un dinero recibido como donación del papa Francisco se ha podido comprar un vehículo que encabezará la caravana que saldrá el 20 de febrero, a las 10.30 desde la Plaza de la Sagrada Familia (Calle Marina) —después de haber sido bendecida por el arzobispo de Barcelona, el cardenal Juan José Omella— y que pretende llegar a la frontera ucraniana el día 23, tres días más tarde.
El corredor de la bondad: salvar vidas en el frente
La presentación del corredor humanitario ha estado marcada por un tono de urgencia y emoción. Sor Lucía comenzó explicando mensajes que había recibido pocas horas antes desde Ucrania. “Esta madrugada me escribían desde Kiev: menos dieciséis grados, sin electricidad ni calefacción, con ataques masivos contra infraestructuras. Decían: Rusia nos quiere congelar hasta morir”. Para la religiosa, no hay duda de que el momento actual es “el peor de toda la guerra”. “Antes hablábamos de vida. Ahora ya hablamos de supervivencia”, sentenció.
“Antes hablábamos de vida. Ahora ya hablamos de supervivencia”
Caram ha insistido en que el conflicto ya no es lejano ni ajeno. “Putin ha declarado la guerra a Europa. Ucrania está defendiendo nuestras fronteras”, afirmó, alertando contra el peligro de la indiferencia. “No podemos detener la guerra, pero no podemos quedarnos con los brazos cruzados. Podemos salvar vidas. Podemos hacer visible que hay una movilización ciudadana y empresarial real, no solo de palabras.”
Una caravana con corazón y compromiso
De esta convicción nace lo que ella misma ha bautizado como “el corredor de la bondad”, que no solo transportará ambulancias y material médico, sino que acompañará a un grupo de heridos de guerra que han recibido atención en Barcelona y regresan a su casa en Ucrania. El objetivo inmediato es reunir ambulancias, vehículos todoterreno, pick-ups y material médico para llevarlos hasta zonas cercanas al frente. “Nos cuentan que, si un herido no es atendido en cuarenta minutos, muere desangrado. Una ambulancia puede salvar unas cien vidas. Cuesta quince o veinte mil euros. ¿Es mucho? No, si pensamos que es para salvar personas”, dijo, mirando directamente a los periodistas.
“si un herido no es atendido en cuarenta minutos, muere desangrado. Una ambulancia puede salvar unas cien vidas”
Actualmente, la caravana ya cuenta con siete ambulancias, dos pick-ups y un 4x4, pero el horizonte es mucho más ambicioso. “Queremos una caravana que colapse la AP-7 de salida hacia el este”, resumió Pau Relat, presidente de Fira de Barcelona. “Aquí no se trata de colaborar desde la distancia, sino de comprometerse. Sor Lucía consigue esto: que la gente pase de la opinión a la acción.”
El recorrido de la caravana será claro y bien estructurado: una vez que los miembros del convoy hayan pasado la frontera y entregado el material a las autoridades ucranianas, regresarán en avión vía Polonia el 23 por la tarde o el 24 por la mañana, mientras que Sor Lucía y dos personas más entrarán en Ucrania para supervisar la entrega final.
Un fruto de la colaboración social y empresarial
El presidente de la Cámara de Comercio de Barcelona, Josep Santacreu, ha alertado contra el cansancio y el cinismo. “Hay fatiga mediática, hay escepticismo, hay la sensación de que todo es demasiado complicado. Pero frente a esto, lo que toca es actuar. No es verdad que todo sea igual. Aquí hay un país que intenta defender su libertad y otro que bombardea infraestructuras para que la gente muera de frío.”
“Hay fatiga mediática, hay escepticismo, hay la sensación de que todo es demasiado complicado”
También se ha sumado FIDEM, la Fundación Internacional de la Mujer Emprendedora, que impulsará una campaña para financiar al menos una ambulancia. “Tanto ayuda quien dona cinco euros como quien dona quince mil”, recordó Cristina Cabañas. La presidenta de la Comisión de Valores, Imma Marín, explicó que se pondrá en marcha un micromecenazgo. “Queremos una ambulancia FIDEM rumbo a Ucrania. Pero sobre todo queremos poner delante del espejo empresas y personas y preguntarnos: ¿qué puedo hacer yo?”
Hablamos de personas, no de guerra
Gabriel Prat, presidente de la Fundación Convent de Santa Clara, quiso poner énfasis en la dimensión humana del conflicto: “Cada vez que vamos, lo único que vemos crecer son los cementerios. A un lado entra un féretro, al otro una excavadora hace agujeros. Este es el ruido de la guerra.” Y añadió: “Todo lo que llevamos se utiliza. Vemos circular las ambulancias que hemos enviado. Estamos hablando de ayudar a personas, no de ayudar a una guerra.”
Sor Lucía cerró la rueda de prensa con un mensaje claro y esperanzador: “Somos intolerantes ante cualquier guerra. Pero aún más cuando esta guerra está en Europa. Queremos resistir con el pueblo de Ucrania. Y resistir, hoy, significa enviar ambulancias, generadores y manos que ayuden a salvar vidas.”