Con motivo del Día de la Reforma, que se celebra este 31 de octubre, la pastora protestante Noemí Cortés, presidenta de la Institución Bíblica Evangélica de Cataluña, ha pasado por el vídeopódcast de Catalunya Religió La Rebotiga. Cortés reivindica el legado de Martín Lutero como un punto de partida “no para romper, sino para reformar”. “Lutero estaba dentro de la Iglesia. Él no quería romper con nada, sino volver a los inicios y dar más valor a muchas cosas que se habían perdido”, explica.
Para Cortés, este espíritu continúa vivo en el mundo protestante: “La Iglesia siempre es reformada. No nos hemos quedado con cómo empezó, sino que vamos renovando y cambiando.” El Día de la Reforma, dice, “no es un día de grandes celebraciones, pero sí un momento para recordar este nuevo camino hacia una fe más cercana al Evangelio y a la Palabra de Dios como guía para la vida cotidiana”.
“La imprenta fue el gran motor de la Reforma”
La pastora subraya el papel histórico de la Reforma en la transformación del pensamiento europeo: “El siglo XVI fue un momento de muchos cambios en la sociedad. La aparición de la imprenta fue clave para que la Biblia pudiera llegar en la lengua del pueblo y la gente la pudiera entender.”
También recuerda la dimensión social y cultural del movimiento: “Lutero fue el primero en decir que todas las niñas debían ir a la escuela y que la educación debía llegar a todos. E incluso cambió la música de iglesia, para que la gente pudiera aprender la doctrina cantando.”
“El desconocimiento genera miedo”
En Cataluña, explica Cortés, “hay muchas iglesias protestantes diferentes, porque el protestantismo es muy amplio”. Ella misma forma parte de una de las comunidades históricas, las Asambleas de Hermanos, presentes en el país desde 1869. “Somos una iglesia muy de aquí, muy catalana en la manera de hacer, pero también dentro del protestantismo hay un movimiento plural que incluye luteranos, anglicanos, presbiterianos, bautistas o pentecostales.”
Preguntada por la diversidad y por la presencia mediática de algunos rostros vinculados al protestantismo, como el futbolista Dani Alves los últimos días, responde con naturalidad: “La fe es algo muy personal e íntimo. Si su fe le ayuda a encontrar un camino coherente y bueno, perfecto. Pero es triste que solo nos fijemos en los hechos anecdóticos o escandalosos. La fe es mucho más que eso.”
Para ella, el principal reto es romper el desconocimiento: “Todo aquello que no conocemos nos genera miedo. Por eso es importante hacernos visibles y mostrar que somos parte de la sociedad. ¡No nos comemos a nadie! Quien quiera, puede venir a ver un culto y marcharse cuando quiera.”
“La Iglesia debe servir a la sociedad”
La pastora defiende que las comunidades protestantes siempre han tenido vocación de servicio. “Cuando empezamos, en el siglo XIX, la prioridad era alfabetizar. El analfabetismo era terrible, y la Iglesia creó escuelas y hospitales para atender a la gente”, recuerda.
Hoy, su comunidad sigue implicada en la dimensión social: “Ahora el problema no es el analfabetismo, es la pobreza. Trabajamos cada semana en la distribución de alimentos en coordinación con servicios sociales.” Más allá de la ayuda material, Cortés reivindica “acompañar también la soledad”: “Hay mucha gente mayor y recién llegada que está sola. Todos somos hijos de Dios y debemos acercarnos al otro, aunque sea muy diferente a nosotros.”
“Los cementerios protestantes son una parte olvidada de nuestra historia”
Una de las líneas de estudio de Noemí Cortés es la recuperación de la memoria de los cementerios protestantes en Cataluña. “Los no católicos no podían ser enterrados en los cementerios, porque eran propiedad de la Iglesia. Esto obligó a muchas comunidades a comprar terrenos para poder enterrar a sus muertos.”
En Barcelona, explica, “había recintos especiales en Sant Gervasi, Sant Andreu, les Corts y Poblenou”. Estos espacios, a menudo llamados “recintos libres o de disidentes”, acogían “protestantes, masones, republicanos, suicidas o cualquier persona que no muriera dentro de la fe católica”.
Ahora, Cortés trabaja con la empresa Cementiris de Barcelona para reconocer estos espacios: “No queremos ninguna reparación económica, solo histórica. Que conste que hubo un cementerio protestante y que se visibilice en las visitas guiadas. Formamos parte de esta historia.”
“Durante el franquismo hablar catalán era imposible”
Cortés también recuerda los años difíciles para el protestantismo y para el catalán: “Durante el franquismo, hablar catalán era imposible. Si ya eras protestante y catalanoparlante, la cosa se complicaba mucho.”
Las iglesias sobrevivieron gracias a los encuentros domésticos: “La gente se reunía en las casas, en grupos pequeños, para no despertar sospechas. Entraba la policía, quedaban fichados, algunos eran encarcelados. Era un riesgo real, pero la gente iba igual, porque creía.”
La Institución Bíblica Evangélica de Cataluña nació precisamente “para dotar al pueblo catalán de herramientas para vivir la fe: traducir la Biblia, los himnos y los materiales”. El año pasado, esta tarea fue reconocida con el Memorial Cassià Just. “Para mí es muy íntimo: yo no puedo hablar con Dios en castellano. Le hablo en catalán, como a mis hijos o a mi madre.”
“Los jóvenes tienen muchas opciones, pero la Iglesia debe ser comunidad”
La pastora admite que llegar a los jóvenes es un reto. “La sociedad ofrece muchas opciones y cuesta mantener un compromiso. Quizás una iglesia más clásica como la nuestra no es tan atractiva como otras más modernas, pero nuestro valor es la comunidad. Me gusta saber cómo se llama la persona que tengo al lado y qué le pasa.”
También pide a los medios “mirar más allá de las noticias negativas”: “En las iglesias pasan muchas cosas bonitas. Si habláramos más de ellas, quizás la visión de los jóvenes cambiaría.”