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"Que hermosas son las ciudades que, hasta en su diseño arquitectónico, están llenas de espacios que conectan, relacionan, favorecen el reconocimiento del otro!" (Papa Francisco. Evangelii Gaudium. N º. 210)
 
El pasado sábado 14 de junio tuvo lugar la inauguración de la nueva Capilla de Sant Lluc en Torre Baró con un eucaristía presidida por el Arzobispo de Barcelona, ​​Mons. Lluís Martínez Sistach, contando también con los curas del arciprestazgo y los representantes de los salesianos y de los escolapios en Cataluña, a parte de los miembros de T113 y una gran cantidad de fieles que hicieron pequeña la capilla por unos momentos.

 

Se podría pensar que los proyectos de arquitectura religiosa son todos iguales pero nada más lejos de la realidad, cada proyecto tiene sus características y este no ha sido una excepción (leer memoria del proyecto aquí). Se trata de una capilla, sí, pero situada en los bajos de uno de los nuevos bloques de viviendas del barrio, que incorpora despacho y tres salas de catequesis a parte de los otros espacios servidores correspondientes y ha sido ejecutada en un tiempo récord (de semana santa ahora), contando también por medio con un mini-concurso para encontrar el artista adecuado que realizara el mural cerámico del presbiterio, el diseño de los vinilos a modo de vidriera (leer documento adjunto 2) o pensar cómo debe ser la visualización de unos locales eclesiales en planta baja que den a entender que "aquí no vendemos pollos" (leer documento adjunto 1).
 
Si bien es cierto que el desempeño de las tres "b" (bueno, bonito y barato) satisface a la institución, las caras y los comentarios de satisfacción de sus usuarios durante la celebración lo pagaban todo. Esta capilla es para ellos un reconocimiento de una vida esforzada y entregada ("Piensa que hace unos años hacíamos las necesidades en el monte, con eso ya te lo he dicho todo", me comentó un feligresa), al tiempo que es una nueva oportunidad evangelizadora para la iglesia local. De hecho, en la inauguración ya asistieron nuevos vecinos atraídos por el evento y el viernes pasado, cuando un chico de color pasó por delante, se interesó por la capilla y se mostró muy contento de poder tener un espacio así cerca de su casa.

Un nuevo espacio para un barrio de las afueras, accesible a todos, visible a todos, que conecta la actividad evangélica en la nueva trama urbana, que se ofrece como complemento de la nueva plaza ... todas estas características hacen realidad la citación que he puesto en el encabezamiento, convirtiendo esta capilla un proyecto realmente bonito. Tan bonito que uno de los chicos que ayudaban al Lau Feliu a montar el retablo (pues Lau da clase de cerámica jóvenes en situación de riesgo) le preguntó si, otro día, podría entrar en la capilla a pesar de ser de confesión musulmana .