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 Me llamo Ramiro Vega y soy militante de la Hoac de Sant Boi. Participo activamente, sin estar afectado, como uno más, en la Plataforma de Afectados por la Hipoteca desde prácticamente sus comienzos. Me enteré por la televisión de que a las personas que no podían pagar sus hipotecas, el banco les quitaba su vivienda y además tenían que seguir pagando cantidades escandalosas de dinero, con lo que familias enteras quedaban hipotecadas de por vida. Luego supe que la ley hipotecaria estaba de parte de los bancos. Aquello me hizo rebelarme como ciudadano y como cristiano: Desde el punto de vista de la Fe no puedo decir que Dios proveerá. Tengo necesidad de orar convencido de que Dios ayuda si ayudamos a sus hijos y nuestros hermanos y hermanas.

Desde luego, detrás de cada víctima, se palpa la mano de Dios que te dice ¿Dónde esta tu hermano? Y además me vino a la mente Gandhi cuando decía: “Cuando una Ley es injusta lo correcto es desobedecer”.

Cada miércoles a las seis de la tarde se celebra una asamblea de afectados. Suelen asistir más de cien personas y una tras otra las familias van colectivizando sus problemas:” Me quedé en paro”,”No tengo ni para comer, lo hacemos gracias a mis padres”,”No puedo pagar”, “El banco me aprieta y me da soluciones que me hacen caer aun más en el pozo”, ”Las relaciones de pareja han empeorado hasta el punto de separarnos, “A mis hijos no puedo darle lo más básico”, ”Mis padres me han avalado y van a perder el piso, ellos nos ayudan para que podamos comer”...

Estas son algunas de las respuestas por parte de la asamblea: “No pagues más, lo que tengas aprovéchalo para comer y para las necesidades básicas”, “Vamos a luchar juntos”, “Te vamos a acompañar al banco, a los juzgados, donde sea necesario”, “No te vamos a dejar sólo, pero tú tienes la última palabra de lo que quieres hacer“, “La única arma que tenemos es la denuncia activa en colectividad”, “ nunca te sientas culpabilizado”. De vez en cuando en la asamblea, ante tanto dolor contenido, se escuchan aplausos. Eso quiere decir que se ha conseguido solucionar el problema gordo de alguna familia. Y desde luego yo salgo de la asamblea con el corazón compungido pero esperanzado, porque todos juntos comenzamos a sentirnos acompañados.

El año pasado salimos a la calle para conseguir firmas para cambiar la ley hipotecaria. Sacamos más de un millón cuatrocientas mil. Milagrosamente se consiguió en el último momento que se discutiese en el Parlamento, pero pasó la apisonadora del PP y la echaron para atrás con sus mentiras. El parlamento de Estrasburgo declaró diecisiete artículos de la ley hipotecaria ilegales, y ni caso. Y siguen los problemas. La prensa cada vez más calla. Pero la lucha está más viva que nunca a pesar de la actuación en alguna ocasión de los antidisturbios y de toda clase de patrañas. Se han paralizado más de 750 desahucios. Se ha realojado a más de 700 familias,en lo que llamamos la Obra social de la PAH (ocupar las viviendas de los bancos vacías). Cada vez hay más colectivos de jueces, abogados, bomberos... que están con la causa. Se nos concedió el título de Ciudadanos del Año en el parlamento Europeo mientras en España el PP nos criminaliza.

No tengo más espacio y quiero hacer propias las palabras de un compañero sudamericano, César, que tras conseguir la Dación (te quitan el piso y te quitan la deuda) se fue a su país. Al despedirse nos decía: “Me voy porque en España los políticos continúan siendo poderosos y los banqueros gobiernan el país. Hemos luchado, hemos llorado, hemos reído, hemos trabajado, hemos sido solidarios y altruistas, nos hemos enfrentado a los banqueros, que nos quieren arruinar la vida, hemos conseguido muchas derrotas, pero también muchísimas victorias, que nos han costado sudor y lágrimas, pero lo estamos consiguiendo porque la unión hace la fuerza. Nunca olvidaré a todas las buenas personas. Tampoco a las malas, porque gracias a ellas aprendemos y tenemos más fortaleza para conseguir lo que nos proponemos. La lucha sin el bueno y el malo no sería lucha y nosotros hemos sabido apartar el bien del mal,por eso somos lo que somos: solidarios, humildes, sencillos, luchadores, altruistas, pensantes, trabajadores que trabajamos con sentido común,c osa que muchos no tienen en esta vida. Que Dios os pague todo lo que habéis hecho por nosotros”.

Para acabar  quisiera hacer tres reflexiones. 

1. En cada lucha pacífica pero rebelde yo palpo, en la PAH, la presencia del Espíritu que se concreta sobre todo en personas que no se presentan como cristianas. La parábola del buen samaritano sigue viva. 

2. Los problemas que tenemos son de tal calado que cada día se nos llama a decidir si seguir permitiendo este sistema perverso que amenaza la vida de la mayoría de la población o ponerse de parte de la justicia y de la dignidad de la vida humana, de parte de la causa de Dios Padre-Madre.

3. Como algunos dicen, mañana tal vez tenga que sentarme frente a mis hijos y decirle que fuimos derrotados, pero no podría mirarles a los ojos y decirles que hoy ellos viven así porque yo no me animé a luchar.

Ramiro Vega

 

Publicat al butlletí Crit Solidari núm. 11, de l'Equip de Pastoral Obrera del Bisbat de Sant Feliu de Llobregat. Febrer 2014