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Navidad 2013. Ciclo A
Barcelona, ​​miércoles 25 de diciembre de 2013

En esta Noche Santa de Navidad, qué es lo que menos interesa?
Lo que menos interesa es romperse la cabeza cavilando sobre la historicidad de algunos datos que hoy se recuerdan, como pueden ser
̶  el decreto de Augusto
̶  quien era el gobernador Cirino
̶  el día, la hora, la ciudat donde nació Jesús, y otras cosas por el estilo.

¿Qué es lo importante?
Lo importante, lo realmente grandioso, es el Mensaje religioso que los cristianos recordamos esta noche y en estos días entrañables de la Navidad.
¿Y en qué consiste el Mensaje?
Consiste en que Dios entró en la historia humana por donde menos lo podíamos imaginar.
Entró a través de un establo, lugar donde suele haber estiércol y el olor de los animales.
Dios entró en la historia humana a través de la marginalidad y de la exclusión de los últimos de este mundo.
¿Quién de nosotros habría elegido esto?
De esta manera entró el Salvador en la historia.
¿Qué quiere decir esto?
¿Cuál es la lección?
Que la salvación viene desde abajo, viene desde los últimos de este mundo.

En cambio, ¿a qué historia nos apuntamos nosotros?
Nosotros nos apuntamos a la historia de los vencedores, los que triunfan, los que pueden y los que mandan.
En esta Noche Santa aprendemos que Dios subvierte la historia.
Dios nos enseña a tomar muy en serio que por más débiles, insignificantes y excluidos que nos vemos y seamos, podemos aportar Salvación y Esperanza.
Es más: sólo desde los que están debajo pueden brotar las soluciones a este mundo atormentado por tantos y tantos problemas.
Problemas a los que los de arriba no encuentran solución ni remedio, o lo que es peor: lo que hacen es crear más problemas con su egoísmo y su cobardía.

Jesús no nace en el Templo de Jerusalén ni en un lugar sagrado y venerable y, aún menos, en un palacio.
¿Qué nos está diciendo con esto?
Nos está diciendo que lo que Él trajo al mundo hay que vivirlo.
Vivir no sólo desde la humildad y la sencillez, sino también
̶  desde lo laico
̶  desde lo profano
̶  desde lo más vulgar y cotidiano.
Desde la vulgaridad sublime de un establo.
He aquí la señal: "Un niño entre pañales y acostado en un pesebre."
Con esto está dicho todo.

¿Qué quiere decir aquí TODO?
Lo concretaré con unos cuantos interrogantes muy claros y bien inteligibles.
¿Quién de nosotros habría escogido un establo para nacer?
¿Somos personas sinceramente humildes, sencillas, accesibles y tratables o bien vamos por la vida con un rey en el cuerpo dando lecciones de todo y a todos?
¿Somos conscientes de nuestra dignidad de laicos?
¿Valoramos la trascendencia religiosa de lo profano y cotidiano?
Si no sabemos encontrar a Dios en lo profano y en lo cotidiano, en los que lo pasan mal y sufren, no lo encontraremos nunca en ninguna parte ni en nadie.
Navidad es hacer este descubrimiento y querer comprometerse con él.