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La mañana es lluviosa pero miles de paraguas de colores desafían el cielo gris en la plaza de San Pedro. Debajo se cobijan italianos, polacos, malteses, franceses, todos ellos miembros de una cofradía católica. Los españoles, a pesar de la vitalidad de estas expresiones de piedad popular en territorio ibérico, son solo unos doscientos.

Capitaneando el grupo, hay un menorquín de Ciutadella y ahora obispo auxiliar de Barcelona, ​​Sebastià Taltavull, que a su vez es el responsable de la Pastoral en la Conferencia Episcopal Española. Está cerca del altar, concelebrando la misa junto con otro monseñor junto al papa Francisco. La cruz que luce en el pecho es de hierro plateado, similar a la que el ex cardenal de Buenos Aires Jorge Mario Bergoglio ha elevado a rango de cruz papal y símbolo de los nuevos aires de renovación de la Iglesia.

¿Qué ha pasado con la cruz de oro de obispo? ¿Se la ha cambiado por una más simple para no desentonar con el papa? Pues no, porque no la ha tenido nunca. En esto, Sebastià Taltavull tiene desde siempre un estilo lejos de los encajes, mucetas y púrpuras de lujo que abundaban hasta hace poco entre un sector de la jerarquía católica. El otro sector hasta ahora era, por fuerza, menos visible.

Un "Franciscano" avant-la-lettre, pues, Taltavull. La cruz, plateada, que lleva desde hace cuatro años al cuello es una reproducción de un curioso crucifijo paleocristiano que le regalaron unos jóvenes de Menorca, al enterarse que lo nombraban obispo.

Con esta ocasión, tampoco quiso un anillo de oro, sino de plata, como Francisco. Eligió una reproducción del anillo que el Papa Pablo VI regaló a los participantes del Concilio Vaticano II, con un Cristo flanqueado por los apóstoles Pedro y Pablo, y una reproducción del escudo conciliar.

Estos días que ha presidido la delegación española en un encuentro de Cofradías integrado en el Año de la Fe, se le ha visto pasear por la Ciudad Eterna vestido con un simple clergyman, o pantalones y camisa negra con el alzacuellos blanco. Como uno más de los numerosos sacerdotes y seminaristas que pululan por las calles de Roma.