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Homilía del papa Francisco en la Casa de Santa Marta 14 de mayo de 2013
 
Si de verdad queremos seguir a Jesús, debemos "vivir la vida como un don" para darla a los demás, "no como un tesoro que se debe conservar", hizo hincapié el Papa, que en su homilía, reflexionó sobre la contraposición entre el camino del amor y el del egoísmo. Evocando la palabra fuerte que Jesús nos dice: "Nadie tiene un amor más grande que éste: dar su vida.", el Santo Padre destacó que la liturgia de hoy, nos muestra también a otra persona: Judas", que tenía precisamente la actitud contraria." Y ello - explicó el Papa Francisco - porque Judas "nunca comprendió lo que es un don":

"Pensemos en aquel momento de la Magdalena, cuando le lava los pies a Jesús con el nardo, tan caro: es un momento religioso, un momento de gratitud, un momento de amor. Y él, Judas, se distancia y critica con amargura: "¡Pero ... esto podría ser utilizado para los pobres!". Ésta es la primera referencia, que yo he encontrado, en el Evangelio sobre la pobreza como ideología. El ideólogo no sabe qué es el amor, porque no sabe donarse".

Judas estaba “aislado en su soledad", y esta actitud suya de egoísmo fue creciendo "hasta traicionar a Jesús.", añadió el Papa Francisco, destacando luego que el que ama "da su vida como don"; mientras que el egoísta "cuida su vida y crece en este egoísmo hasta volverse un traidor, pero siempre solo." Sin embargo, el que "da su vida por amor, nunca está solo: siempre está en la comunidad, está en familia." Además, el que "aísla su conciencia en el egoísmo," acaba "perdiéndola", reiteró el Santo Padre, poniendo de relieve que así acabó Judas, que "era un idólatra, apegado al dinero":

"Y Juan lo dice: “era un ladrón”. Y esta idolatría lo llevó a aislarse de la comunidad de los demás: éste es el drama de la conciencia aislada. Cuando un cristiano comienza a aislarse, también aísla su conciencia del sentido comunitario, del sentido de Iglesia, de aquel amor que Jesús nos da. En cambio, el cristiano que da su vida, que la pierde, como dice Jesús, la encuentra, en su plenitud. Y el que, como Judas, la quiere conservar para sí mismo, al final la pierde. Juan nos dice que "en ese momento, Satanás entró en el corazón de Judas". Y, debemos decirlo: Satanás es un mal pagador. Siempre nos estafa ¡siempre!"

Pero Jesús ama siempre y siempre se dona. Y este don suyo de amor nos impulsa a amar "para dar fruto. Y fruto que permanece", dijo el Papa Francisco, concluyendo su homilía exhortando a invocar al Espíritu Santo:

"En estos días de espera de la fiesta del Espíritu Santo, pidamos: ¡Ven, Espíritu Santo, ven y dame un corazón abierto, un corazón que sean capaz de amar con humildad y con mansedumbre, pero siempre un corazón abierto que sea capaz de amar. Pidámosle esta gracia al Espíritu Santo. Y que nos libre siempre del otro camino, del camino del egoísmo, que termina siempre mal ¡pidámosle esta gracia!".