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Jaume Botey i Pilar Massana

Hablar del fracaso de la invasión no es decir nada nuevo. Por eso os hacemos un guión de algunos de sus aspectos. Así podréis tener más sistematizado lo que habéis leído en otros lados. No hablo de las razones de la invasión, que ya conocemos, sino de las del fracaso. En una segunda parte, también como guión, exponemos qué es lo que creemos que se debería hacer.

Las razones del fracaso

1. Los muertos, los heridos y los desplazados. Ante una guerra ilícita e inmoral, provocada sólo por la ambición del petróleo, un solo muerto se puede considerar como un fracaso. 1.000.000 de muertos iraquíes, la mayoría población civil inocente, 70.000 soldados muertos de la coalición, 2.500.000 millones de desplazados o exiliados, el país destrozado ... Son millones de fracasos.

2. No pudieron ocultar que el pretexto que utilizaron para la invasión era una mentira. Esta mentira quedó clara ante el mundo: que había armas de destrucción masiva, la acusación de la vinculación de Sadam con el Qaeda, que buscaban la democratización del país ... Utilizando incluso la ONU para difundirlas.

3. No contaban con la tenacidad de la resistencia. Irak es un pueblo digno, sabio, culto y altivo. Fueron los iraquíes que hace miles de años inventaron la escritura, el derecho, la sabiduría de los astros, el monoteísmo. Un pueblo así no puede aceptar ser humillado de esta manera. El odio que se ha creado contra occidente, lo pagaremos caro y por generaciones. De entrada, hicieron perder militarmente la guerra al ejército más poderoso del mundo cuando después de los bombardeos tuvieron que entrar en el cuerpo a cuerpo.

4. Tampoco habían contado bien los costes. La guerra del Golfo del 91 costó 60.000 M $, que pagaron Arabia, Kuwait y Japón. La de Irak ha costado 1,7 billones de dólares para Estados Unidos, a los que se suman 490.000 millones adicionales en beneficios para los veteranos de guerra. Casi 10 veces más que lo que Bush y Cheney habían presupuestado.

5. Fracaso en la voluntad de dividir Irak en tres pedazos. Uno de los objetivos de la invasión era dividir el territorio según confesiones religiosas o étnicas: sunitas, chiítas, kurdos etc. La estrategia era cantonalizar la zona. Se trataba de implantar el nuevo mapa político que Brzezinski había diseñado para el Oriente Medio en "el gran tablero de ajedrez". Pero han conseguido exactamente lo contrario: despertar el sentimiento nacional frente a la invasión.

6. Por el momento no hay los negocios. Se produce menos petróleo que antes de la invasión. Destruyeron de manera casi irreversible la mayoría de los pozos de petróleo que antes de la invasión estaban en funcionamiento. No hay inversiones para hacer otros nuevos. Y encima, incluso el gobierno-títere, el presidente Talabani y el primer ministro Al Maliki entregan las nuevas concesiones a la China.

7. Falta de inversiones internacionales y de las Conferencias de Donantes. La inseguridad física, económica y política ha hecho que incluso las empresas de EE.UU. ya no vean Irak como la jauja que habían previsto. El gobierno ocupante hizo todas las leyes para facilitar el robo. Pero ¡ni así! Además, las condiciones impuestas por EEUU, que cualquier inversión debe tener el visto bueno de Cheney y de Haliburton ha hecho desistir posibles colaboraciones internacionales, sobre todo de Francia, Gran Bretaña y Alemania.

8. Caos. Desaparición del Estado. La situación actual es peor que la de antes. Bajo la sospecha de ser colaboradores del Baas, los invasores han suprimido todo vestigio del Estado anterior y despidieron a todos los agentes públicos. Ahora ellos mismos reconocen este hecho como un grave error: ni electricidad, ni teléfonos, ni agua potable, ni escuelas. Los servicios que funcionan lo hacen por autogestión. No hay estado, sólo caos y represión. Es tan desastrosa la situación que es lícito preguntarse si realmente lo que pretendían era exactamente eso: el caos.

9. El desprestigio de los EEUU. A nivel internacional el desprestigio de EEUU como potencia ha alcanzado cotas nunca previstas. Incluso en su explícita voluntad de desacreditar la ONU salieron malparados. La coalición, formada por presiones de EEUU fracasó. Todo eran prisas por marcharse. Paradójicamente los organismos de decisión multilaterales han salido fortalecidos. El empantanamiento actual es similar al que sufrieron en Vietnam. El cruel asedio de Faluya, verdadero genocidio, es comparado ya a la ofensiva del Teth en Vietnam, que marcó el inicio de la derrota.

10. Fin de la impunidad. La propuesta de "Guerra preventiva" de Bush, Cheney, Rumsfeld, Wolfowitz, Rice, Perle, Kagan etc. que iba a inaugurar "el gran siglo americano" ha fracasado.

¿Qué hacer?

1. Llevar a Bush, Tony Blair, Aznar y Barroso al Tribunal Penal Internacional. Ellos, los protagonistas de la reunión de las Azores, y sus colaboradores, deben  ser juzgados como genocidas y criminales, estigmatizados y condenados.

2. Las destrucciones deben ser pagadas y reconstruidas por los agresores. La invasión ha pretendido destruir la estructura física y las conquistas sociales. La reconstrucción del país debe ir a cargo de los invasores que actuaron ilegalmente y como terroristas.

3. Deuda externa y la necesaria condonación. El FMI y el BM pretenden condicionar el futuro de Irak, sea cual sea el nuevo gobierno. Así lo tendrán siempre con la cuerda al cuello. La invasión aún no se había terminado y el 10 y el 11 de abril se acordó en Washington fijar la deuda exterior de Irak en 380.000 millones. Según esto Irak sería el país más endeudado del Tercer Mundo. Si no se condona la deuda, seguimos condenando a la población de Irak a la miseria.

4. Todas las tropas deben abandonar Irak inmediatamente. La resistencia ha anunciado que no habrá tregua mientras quede un solo soldado. La afirmación de que hay que quedarse para poder garantizar la seguridad y la transición es una dilación para intentar quedarse.

5. Mientras quede un solo soldado hay que apoyar a la resistencia. La resistencia a la invasión no sólo es legítima sino que en las actuales circunstancias representa una clara defensa del mundo libre frente a la voluntad de dominio mundial del Imperio.

7. El nuevo gobierno. Es un nuevo gobierno sin tutelaje ni controles exteriores quien debe asumir la enorme tarea de cerrar heridas, dar soporte a todos los que han sufrido, reconstruir las estructuras del Estado y los servicios públicos. Parece obvio que el nuevo gobierno debería suprimir todas las instituciones políticas, económicas, militares creadas por el invasor.

8. Constitución laica y gobierno laico. Consideramos de máxima importancia que se mantenga el espíritu laico y progresista que ha estado presente hasta el presente en la vida de la población de Irak: la defensa de los derechos de la mujer, el respeto a la libertad religiosa y de conciencia, la posibilidad de formar una comunidad nacional sumando diferentes comunidades étnicas.

9. Control sobre el petróleo. El nuevo gobierno debe poder disponer de la propia riqueza petrolera y definir con autonomía y dentro de las organizaciones internacionales de las que libremente decida pertenecer la producción y venta de su riqueza básica.

10. Dignidad del mundo árabe. Irak y la causa palestina van juntas. La causa de Irak, la invasión y el sufrimiento de su población no puede desvincularse del destino del mundo árabe en general y en especial del pueblo Palestino.

Honor y gratitud a la población mártir de Irak. Estamos obligados a un enorme deber de gratitud con estos pueblos mártires.