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Cuando en abril del pasado año se aprobó convocar una nueva beatificación conjunta de los mártires de la persecución religiosa en España, quedó pendiente decidir en qué ciudad se celebraría. Zaragoza o Madrid eran algunas posibilidades, pero el arzobispo Jaume Pujol se empleó a fondo para que fuera en Tarragona: “Me parecía lo lógico. La causa más numerosa es la de los sacerdotes de Tarragona”, responde Pujol.

Lo cuenta en el número de abril del suplemento mensual Vida Nueva Catalunya, en una entrevista al arzobispo Jaume Pujol. Con ocasión de la ceremonia que tendrá lugar el próximo 13 de octubre, y en la que se beatificará a unas 500 personas (obispos, sacerdotes, religiosos y laicos), el número esta dedicado a la que será la beatificación más grande de la historia. Entre los mártires esté el obispo de Lleida, Salvi Huix, i el obispo auxiliar de Tarragona Manuel Borràs

En la entrevista Pujol destaca que “es muy relevante entender que morían perdonando. En una beatificación no condenamos a los verdugos. Los perdonamos. Lo que hacemos es alabar a los que fueron fieles. Y lo hacemos porque pensamos que esto puede hacer un gran bien a las personas, creyentes o no”.

El provincial de La Salle, Josep Guiteras, el marista Lluís Serra, el sacerdote de Lleida Josep Ramon Ezquerra, y el claretiano Josep Armengol, son algunos de los testimonios de las comunidades religiosas y diocesanas vinculadas a las causas de esta beatificación. También escribe el monje de Montserrat Bernabé Dalmau, comunidad que tendrá sus primeros mártires beatificados.

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