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En los próximos días, el Rey Juan Carlos pronunciará en la televisión su mensaje de Navidad. El escenario de su intervención ha perdido consistencia. Su unidad familiar está resquebrajada, entre otros, por los problemas de su yerno. La economía española hace aguas por todas partes y su unidad política está más amenazada que nunca. Veremos cuáles serán los contenidos y la forma de enfocarlos. No obstante, quiero apuntar a un tema de gran importancia en la convivencia y en el respeto a la diversidad.
 
Pienso en “El discurso del rey” (The King's Speech), excelente película británica, sobre la figura de Jorge VI. En aquel tiempo, la radio era el modo avanzado de comunicación. Los tiempos han cambiado y ahora la televisión permite afrontar nuevos retos. No recuerdo que el rey Juan Carlos, en ninguno de los discursos anteriores, haya sabido aprovechar las nuevas posibilidades para hacer llegar a todos los españoles un mensaje claro de convivencia en el pluralismo lingüístico. Acaso tiene que encontrar, como Jorge VI, un  Lionel Logue que le abra nuevos horizontes. Si el rey Juan Carlos es rey de todos los españoles no lo demuestra suficientemente. Sus mensajes navideños siempre son en castellano. Muchos que lo escuchan piensan que el castellano es la única lengua española. Que sea común, no significa que sea exclusiva. El ministro Wert y todo el entramado que tiene detrás deben estar contentos.
 
¡Qué distinto sería si el rey Juan Carlos hablara en las cuatro lenguas! Cuando lo hiciera en catalán, en euskera y en gallego, podría subtitularse en castellano, buena posibilidad que da la televisión. Su mensaje tendría un calado de convivencia y de respeto. Sería una lástima que, en estos momentos que el Gobierno de España pretende marginar el catalán hasta reducirlo a la insignificancia, dejara de aprovechar una nueva oportunidad para defender el rico patrimonio cultural que representa. Incluso si Cataluña se independizara, el catalán seguiría siendo un tesoro lingüístico y cultural de España. Se trata de una aportación a la democracia y la convivencia de fuerte impacto para la ciudadanía española.