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Un término que, aparentemente, puede parecer una floritura de lucimiento, es de gran contenido si se analizan sus raíces en las experiencias de salvación del pueblo de Israel consignadas en el Antiguo Testamento. Un comentario de Josep M. Solà ante las lecturas de este domingo.

 

 

ALEGRAOS

 

La austeridad litúrgica de los tiempos de Adviento y de Cuaresma tiene un toque de alivio, manifestado emblemáticamente por los términos latinos "Gaudete" y "Laetare" que introducían las segundas lecturas de los domingos 3º y 4º respectivamente, cuando los textos se leían en latín.

 

El texto de la segunda lectura de este domingo (Flp 4,4-7) traduce, pues, el término "Gaudete" por "viváis contentos". Nos encontramos en las recomendaciones final de la carta a los Filipenses y Pablo repite aquí una expresión, que ya ha usado en 1 Ts 5,16. La alegría es el resultado del convencimiento de que el Señor está cerca y, equivalentemente, que la salvación definitiva también está cerca. Pablo establece un nexo entre alegría y salvación que encontramos muy presente en el Antiguo Testamento.

 

La contemplación de la creación y de las obras bondadosas y salvadoras de Dios da alegría. Así Sara, esposa de Abraham, al ver que tendrá un hijo, habiéndole pasado la edad de engendrar, se pone a reír (Gn 18, 11-15). En los salmos, donde el tema de la alegría es intensamente present, encontramos la invitación a alegrarse al ver el día de la victoria del Señor: "Hoy es el día que vence el Señor, sea nuestra alegría y nuestro gozo lo" (118,24). Otros pasajes insisten en la misma idea: "Cantaré tus maravillas saltaré de alegría y lo celebraré" (9,2 b.3a); "Señor qué gozo me dan tus obras" (92,5); "Que los justos sealegren en verlo "(107,42).

 

Otro motivo de alegría muy presente en el Antiguo Testamento es el que proviene de la conciencia de sentirse salvado, de experimentar la salvación, que se ha convertido o que se avecina. Así elsegundo Isaías dirá: "estalla con gritos de alegría. El Señor ha liberado al pueblo de Jacob "(44,23; 48,20). Y Ana, la madre de Samuel, al ver que ha alumbrado en su vejez dirá. "Estoy feliz porque Dios me ha salvado" (1 Sa 2,1). Este pensamiento se repite en los salmos: "Mi corazón se alegra porque me salvas" (13,6 y semejante 35,9);y la salvación, entendida como liberación de la muerte hace decir: "Mi corazón se alegra y hago fiesta todo yo ... no abandonarás mi vida en medio de los muertos "(16,9 s).

 

El verbo griego, que en el texto de Filpenses invita a la alegría es "Khair" lo mismo con que Gabriel se dirige a María (Lc 1,28). En Lucas se le da el sentido de saludar, pero puede significar también alegrarse. María es invitada a alegrarse con Dios realizará con su aportación. También se alegra Juan Bautista en el seno de Isabel (Lc 1,41) y el ángel anuncia a los pastores la buena nueva, que debe llevar una gran alegría al poble (Lc 2,10). Estos pasajes de Lucas del relato de la infancia muestran la conexión entre alegría y advenimiento de la salvación.

 

Sorprende que Pablo, en una situación de estrechez y necesidad (Flp 4,12 s) invite y aliente a los miembros de la comunidad deFilipos a estar contentos. No debe causar ningún extrañas si se tiene en cuenta el pasaje en que Jesús, en la última de las bienaventuranzas de Mateo, dice: "Bienaventurados seréis cuando por mi causa os injurien, os persigan y digan contra vosotros toda clase de calumnia . Alegraos y regocijaos "(Mt 5,11). Esta alegría, que no se puede perder ni en tiempos de persecución, que es un fruto del Espíritu Santo (Gl 5,22) y que va estrechamente ligada a la experiencia de la salvación es la que desea Paz por sus queridos filipenses. No es una expresión de lucimiento, sino un término de gran peso teológico que describe una actitud, que toma modelo en la experiencia de salvación, que durante un tiempo muy largo ha hecho el pueblo de Israel.

Domingo 3º de Adviento

16 de diciembre de 2012