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Dos cartas, conservadas en lo que hoy es la carta a los Filipenses, muestra la gran estima que Pablo tenía en esta comunidad cristiana. En la introducción de la segunda, por dos veces se habla del día de Cristo, expresión tomada del Antiguo Testamento y que remite a la esperanza de las tempranas comunidades del retorno definitivo de Jesús, según dice Josep M. Solà en un nuevo comentario sobre las lecturas de este domingo.

 

 

EL DÍA ESPERADO

 

El libro del Nuevo Testamento, que llamamos Carta a los Filipenses es una recopilación de dos cartas escritas por Pablo desde Éfeso, donde, según noticia de la propia carta, está viviendo una situación de severa necesidad. Algunos comentaristas creen que se trata de un encarcelamiento,pero otros lo cuestionan, porque sólo admiten los encarcelamientos de Cesarea y Roma. Sea prisión, sea severidad, el caso es que, al comienzo de este período, que debería situarse en 53, Pablo escribe una primera carta de agradecimiento a la comunidad de Filipos, porque esta le ha enviado a Epafrodito con aportaciones materiales (posiblemente dinero)y con el encargo que le atienda en lo que sea necesario. Pablo escribe, pues, una carta de agradecimiento (Flp 4,10-20).

Epafrodito se pone gravemente enfermo y tiene ganas de volver a ver amigos y compañeros de la comunidad de Filipos (2,25-30), muy querida por el apóstol y la única de quien ha aceptado beneficios (4,15) . Informado también de algunos problemas dentro de la comunidad Filipenses,intenta aportar alguna solución, haciendo llevar a Epafrodit ouna nueva carta (1,1-4,9.21-23). De esta leemos hoy unos versículos correspondientes a la introducción (Flp 1,4-6.8-11). Es una carta hermosa, muestra la amistad del apóstol con la comunidad, llena de comunicación, exhortación y recomendación. Los versículos de esta introducción tienen un tono alentador, son elogioosos hacia la comunidad y muestran la satisfacción de Pablo para la consolidación del trabajo realizado. Ya vendrán los capítulos donde se hable de los problemas.

En dos momentos de este fragmento de la carta se habla del "día que venga Jesús" (v.6) o "el día que Cristo ha de venir" (V.10). Esto explica que se haya escogido como lectura por el tiempo de Adviento, tiempo litúrgico marcadopor la espera de Jesús.

El día de Cristo es un eco de lo que en el Antiguo Testamento es el día de Yahvé. Día terrorífico, marcado por la derrota de los enemigos de Israel, el castigo por los malos y día de triunfo y victoria por los bonos. Según el profeta Zacarías es el "día de la venida del Señor con todos sus ángeles" (14,5) y según Malaquías el "día en que todos los que hacen el mal serán como paja ... los incendiarios, pero los que revenrencien el nombre de Dios brillará el sol de la salvación "(3,13-21). Pablo, como otros autores del Nuevo Testamento, entenderá que el día de Yahvé es ahora el día de Cristo. El advenimiento de Jehová será el advenimiento de Jesús.

También será el día del juicio definitivo, por lo que en la carta a los Romanos escribirá: "el día que se manifestará el justo juicio de Dios ... dará tribulaciones y angustias a todos que haya hecho el mal ... pero gloria, honor y paz a todo el que haya hecho el bien "(Rm 2,5-10). Los enemigos a derrotar no serán los enemigos políticos de Israel, sino que será la muerte y, en este sentido, el dia de Cristo íntimamente ligado con el día de la resurrección total y definitiva. Paz y las comunidades cristianas tempranas vivían en el convencimiento de que el regreso de Jesús era inmediato. Tal como lo muestra la lectura litúrgica de hoy era algo que no se perdía de vista. Para Pablo el día de Cristo era el día en que el reino mesiánico debe llegar a su plenitud. Es la implantación dedefinitiva del reinado total y universal del Mesías, instauración definitiva de la realeza de Dios mediante la sumisión de todos los enemigos, el principal la muerte. Entonces será el día en que todo quedará sometido a Dios y Dios será todo en todos (1 Co 15,27 s).

 

Domingo 2 º de Adviento

9 de Diciembre de 2012