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Finalizamos la descripción del perfil generacional de los jóvenes mayores, perfil generacional que estamos exponiendo en las últimas entradas:
 
En los estudios que se hacen sobre estos jóvenes hay algunos tópicos, por ejemplo el tópico que debido a la crisis económica esta generación se habría quedado a vivir en casa hasta ser mayores, pasados ​​los 30 años. Tuvimos la ocasión de hablar de este tema con el sociólogo Dr. Salvador Cardús, que explicaba que este hecho de la emancipación tardía ya viene de generaciones anteriores y es explicable por otras causas y no sólo por la crisis actual. Otro tópico es que se dice y se repite es que será la primera generación que vivirá peor que las generaciones de sus predecesores. Podemos preguntarnos: ¿Es ésto seguro? No lo sabemos, ya que tienen más acceso a todo tipo de recursos e información, que podrán aportarles calidad, y los jóvenes más activos podrán ser mucho más creativos, especialmente cuando gire el ciclo económico. Tampoco los modelos de enriquecimiento de algunos representantes de generaciones anteriores, basados ​​en "estirar més el braç que la màniga", no son un buen modelo a imitar. ¿Seguro que eso era vivir mejor? Por otra parte creemos que hay generaciones que objetivamente lo han tenido peor.
 
Por otra parte todos los elementos de las formas de vinculación social postmoderna o propias de la sociedad líquida (Bauman) o del "homo sentiens" (Lacroix) están naturalmente bien representados en esta generación. Esto se manifiesta por ejemplo en las formas de participación en la vida colectiva a través de identificaciones más emocionales (conciertos en directo, partidos de fútbol, ​​..) que tradicionales (pueblo, barrio ...), o bien en la búsqueda de experiencias emocionales intensas, en la preponderancia del presente, en las relaciones personales más condicionales, etc ... Esto daría para un tratamiento específico más detallado.
 
Es seguro una generación más audiovisual y televisiva que lectora. El Dr. Miquel Tresserras lo expresaba en una conferencia al inicio de curso anterior en la URL cuando comparaba esta generación con la de mayo del 68. Esta generación tiene menos referentes culturales, tiene mucha formación, como decíamos, pero posiblemente es más especializada que generalista, más basada tal vez en la fascinación por la novedad que en los referentes de la tradición. Esto puede afectar a la religión, que podemos considerar que sigue el mismo camino que los diferentes ámbitos de la cultura. No todo el mundo es igual y hay de todo, pero seguramente sea la primera generación, sociológicamente de forma más masiva, en que una buena parte de sus miembros o bien no han recibido educación religiosa, o bien no ha habido transmisión de la religión por parte de la familia o bien la religión de la propia tradición no está siendo un aspecto central, ni siquiera importante, de la vida. Hago una descripción que quiere ser neutral, sabemos que hay de todo. Sin embargo ya habíamos expuesto anteriormente la poca consideración que les merece a los jóvenes (sociológicamente hablando) la religión. No es un problema de aquí. Comentaba este dato con una profesora Norteamericana de North Carolina que expresaba más o menos lo mismo sobre sus hijos de la generación de los jóvenes de "Occupy Wall Street". Sus hijos, me decía, no valoraban la importancia de la religión para la persona, ni compartían el sentido que tiene para ella la comunidad cristiana. No quiere decir que no tengan valores, ¿eh?, Sólo que los elementos culturales que, al menos aquí en generaciones anteriores, estaban totalmente presentes, que no hacia falta potenciar por que se transpiraban en la sociedad (aunque fuera en algunos csos para estar en contra o cuestionarlos) simplemente ahora no se tienen tant presentes. Así pues en temas religiosos a veces puede haber una opinión formada, por otro lado influida por el tratamiento de la religión en los medios, que puede hacer percibir la religión como limitadora de la libertad. Por este aspecto que comentábamos, de que la participación en redes relacionales hace que las opiniones se contagien fácilmente, resulta finalmente que la religión no acaba siendo para muchos un aspecto relevante de la comunicación. Seguramente habrá que encontrar un estilo comunicativo diferente para conectar con las representaciones y los imaginarios de estos jóvenes.
 
No quisiera terminar sin "romper una lanza" por esta generación, y quisiera hacerlo de forma que no se pudiera interpretar como paternalista, pero es lo que se puede deducir de la exposición desarrollada hasta ahora: Seguro que saldrán adelante, están más preparados que ninguna otra generación y tienen un estilo propio, más relacional y más solidario. Tienen más información, son capaces de construir más red, más colaboración, tienen más inteligencia social. Son más internacionales y están, en definitiva, más preparados para los tipos de sociedades que vendrán.
 
Continuaremos en el siguiente artículo con otra generación, la de los jóvenes más jóvenes.