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 El cardenal arzobispo emérito de Sevilla, Carlos Amigo Vallejo, ha descrito el sentido de la expresión nueva evangelización en un reciente artículo publicado en ‘Cataluña Cristiana’(16/09/2012). La descripción es sumamente clarificadora. He extraído algunas ideas:

Nueva evangelización es un plan pastoral de dimensiones enormes, tanto en el aspecto geográfico ‒Iglesia universal‒ como en los objetivos que se propone. No se trata de cambiar el mensaje ni de maquillar el Evangelio para hacerlo más asequible a todos, sino de lograr que el cristiano comprenda que tiene a su disposición toda la fuerza del Espíritu, viva con este convencimiento, prepare los surcos y en ellos plante la simiente, sabiendo que la nueva vida proviene de la simiente, no del afán del hortelano. 

‒ La Iglesia existe para evangelizar, para plantar la simiente del Evangelio en las realidades de este mundo: en la vida privada y en la vida social, en la cultura y el pensamiento, en la familia y en el trabajo, en la vida política y en los centros de opinión donde se deciden las normas que regulan la vida de los pueblos, sin olvidar que su primera obligación es evangelizar a los pobres. 

‒ El proyecto de nueva evangelización pretende reconstruir la civilización del amor y de la justicia, y se propone ser creativo en la fidelidad al Evangelio, procurando responder a las grandes inquietudes de los hombres de nuestra época. En un mundo nuevo, siempre habrá un lugar para una nueva Iglesia que encarne en él la sabiduría y la gracia de Cristo, sin nostalgia del pasado. El evangelizador vivirá con la convicción y la alegría de anunciar el Evangelio a todos, también a los excluidos y los alejados, y lo hará con un testimonio creíble y con un lenguaje comprensible, sin traicionar el sentido profundo del mensaje. 

Difícilmente pueden decirse más cosas en tan pocas palabras. La nueva evangelización no consiste en mirar hacia atrás, sino en anunciar el Evangelio en un mundo nuevo, dando nuevas respuestas a los nuevos desafíos. Para ello, en un mundo nuevo, la nueva evangelización no será posible sin una Iglesia renovada. ¡Ésta es la cuestión!