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Vivimos momentos de encrucijada. Las respuestas que demos a la situación socioeconómica y política que vivimos, así como a su dimensión religiosa, van a marcar claramente el futuro. Como ciudadanos, la crisis económica, los recortes, el modelo de estado, el rescate, el pacto fiscal, la independencia… son desafíos que requieren grandes decisiones. Como cristianos, la fe y la nueva evangelización en este contexto problemático, así como otros temas pendientes, no exigen menor compromiso.
 
En cualquiera de estas decisiones, pesan dos actitudes, que se pueden armonizar, pero que a menudo se contraponen. ¿Cómo te sientes más: nieto de tus abuelos o abuelo de tus nietos, hijo de tus padres o padre de tus hijos? En el primer caso, lo importante es el pasado, las raíces, la tradición. Frente a esto se sacrifica todo. En el segundo, lo determinante es el futuro, los horizontes, los nuevos retos. Ruptura con lo anterior. Lo ideal sería vivirlo como una carrera de relevos. Recibimos el testigo de la generación anterior con agradecimiento y, tras el ejercicio de nuestra responsabilidad por el tiempo que nos toque correr, lo pasamos a la siguiente generación con la conciencia del deber cumplido. Pero no siempre es así. De este modo, nos alejamos del aquí y ahora. El 11 de septiembre de este año 2012, los dos grandes lemas serán el pacto fiscal y la independencia. Unos, por cuestiones geográficas, y otros, por cuestiones políticas, se sentirán más atados a otra parte que aquí, cuando sus hijos y sus nietos viven aquí. La nostalgia o la disciplina de partido les impedirán mirar al futuro de los suyos. 
 
La presumible intransigencia frente al pacto fiscal, calificado por Eduard Ibáñez, presidente de la Comisión General de Justicia y Paz de España, como «una petición justa y razonable del Parlamento de Cataluña», va a acentuar la reacción a favor de la independencia, posibilidad admitida por Barroso, presidente de la Comisión Europea. En el caso del pacto fiscal, que concita mayores adhesiones, se verán quiénes se sienten más nietos de sus abuelos que abuelos de sus nietos. Pero hay un axioma histórico: quien no se esfuerza por el futuro, pierde su pasado. Cuando las motivaciones se encuentran a mucha distancia de donde se vive, se destruye el aquí y el ahora. Hay subordinación y se abdica de las propias responsabilidades. Demasiados años de incomprensión para mantener la confianza.
 
A la vuelta de la esquina, nos esperan grandes dificultades y conflictos. Vamos a necesitar diálogo, serenidad, lucidez y firmeza. Nos dividirán y vamos a caer en la trampa. Si nos dejamos.