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 Encuentro muy significativo que en el documento de constitución de un grupito que se llama "Cristianos por la independencia" (de Cataluña, se entiende, no mencionan las "personas dependientes" en ninguna parte) haya citas episcopales y clericales y no haya ninguna del Evangelio. O que se diga ya en la primera raya que "Catalunya ha sido modelada por el cristianismo", también lo veo muy significativo. En el primer caso, es lógico. Buscar razones o citas evangélicas a un objetivo político concreto, al menos como este, es imposible y diría que perjudicial. Jesús se dirige al corazón de las personas y evita transform ar en lo que hoy llamaríamos 'líder político'.
 
En el segundo caso, permite un doble equívoco. Por un lado, porque una cosa es la experiencia cultural de los países que fueron 'cristianizados 'y otra es la experiencia cristiana. Cataluña, en el primer caso, forma parte, sí. En el segundo caso, no. Cataluña nunca ha sido cristiana, como dice muy bien Lluís Duch en su crítica al documento episcopal Raíces Cristianas de Cataluña. Es decir: ni tenemos los bienes en común, ni nos amamos como hermanos, ni hemos respetado los otros pueblos cuando hemos ido de conquista, ni hemos estado exentos de la explotación humana. Por otro lado, si de donde deberíamos de independizarnos es de España, hay que decir también que su configuración 'nacional' proviene de la primera conosideración de 'cristianismo', sustituyendo el dominio árabe, explulsando a la religión musulmana y a sus fieles (como los judíos) y convirtiéndose en el aliado papal en los convulsos siglos de la Reforma. Y en muchas más cosas, incluso la gracia que parece que el Caudillo le producía a Dios. De modo que tal vez, las "raíces cristianas" (y "católicas", ya que Cataluña iba con el paquete contrarreformista) nos juntan más que nos separan.
 
Dicho esto, debo decir también que encuentro perfecto que haya un grupo de cristianos independentistas, del mismo modo que no me importaría que hubiera de fans de Bob Esponja, oa favor del IV Cinturón, o contra los privilegios de Fèlix Millet (cosas que considero más realistas, dicho sea de paso). Mi opinión inicial es que, de hecho, los cristianos que están por la independencia o por las demás nobles causas que he mencionado se deben mezclar con el conjunto de ciudadanos que también lo son. Por eficacia y porque lo encuentro mucho más evangélico ("haceros paganos entre los paganos ..." decía san Pablo). Pero si uno tiene ganas de abrir una mirada cristiana a lo que hace, pues adelante.
 
En realidad, tal vez sería incluso positivo que se potenciara. Hay tantos riesgos de pecado en este proceso hacia Ítaca (¿o era Las Vegas?), Que creo que alguien que lo vele no debe ser de más. Por ejemplo, ante el riesgo que hay en todo proceso independentista en cargar las culpas de todos los males, no ya en el exterior, sino sobre todo a los pobres conciudadanos que no quieren ser obligados a ser del nuevo credo oficial y que a alguno ya empiezan a tildar de unionista (como en Irlanda del Norte, un ejemplo de catolicismo también muy sui generis), de ladrón ("España nos roba") o de colonizador. O ante el riesgo de convertir esta ideología no ya en el oficial, que ya lo es, sino en obligatoria para ser 'buen catalán'. Aquí podrían tomar ejemplo de los cristianos comunistas en la transición, que contribuyeron a que el partido comunista no obligara a todos a someterse a su programa máximo y apostaran por una Constitución integradora. O ante el riesgo de considerar que todo lo que proviene de la cultura "española" es impropio, donde el grupo de cristianos debería dejar claro que el origen o la identificación nacional de cada uno es un tema secundario ("ya no hay judíos, ni griegos... ").
 
Para todo ello tengo bastantes ejemplos evangélicos, no será necesario recurrir a Torras i Bages. Y, sin duda, agradeceré toda la vida su vigilancia. Ir aceptando todos los tópicos independentistas, acríticamente, nos oculta el problema de fondo, diluye otras reivindicaciones tal vez algo más importantes y nos aleja de la contingencia real, de los mimbres que sí que tenemos para hacer nuestro cesto.