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El Auditorio de la Facultad de Comunicación Blanquerna-URL acogió a mediados de mayo la presentación del suplemento Vida Nueva Catalunya, que mensualmente acompaña desde esa fecha a la revista que lo auspicia. Su coordinación corre a cargo del periodista Jordi Llisterri. Una buena noticia por varios motivos: la información religiosa de calidad, en vez de replegarse, afronta nuevos retos; se demuestra una sensibilidad hacia la realidad religiosa catalana por parte de la revista Vida Nueva que se sustrae a la vorágine de la óptica centralista y a las tendencias restauracionistas; huye de los tópicos de considerar Cataluña como un yermo de espiritualidad atrapado por un secularismo galopante; se desmarca de defender la necesidad de intervenir en la reconducción de las diócesis catalanas hacia la verdadera senda, tesis que interesadamente se abonan desde determinados núcleos de opinión, que reflotan con mayor vigor en épocas de sedes episcopales en renovación; se apunta a una información religiosa que aboga por compaginar la amabilidad con la crítica, el amor con la verdad, la sintonía con la profesionalidad; se abre al uso del catalán, como apertura cultural sin dejarse arrastrar por la tendencia a demonizarlo. Tal como afirma Juan Rubio, su director, se trata de “ofrecer una voz evangélica, propositiva, eclesial y en la línea del Vaticano II, en donde tuvo su aire fundacional, pone hoy un acento más a su trayectoria” y manifiesta que “estamos aquí para sumar y aprender más de la rica y plural realidad de la Iglesia que peregrina en estas tierras catalanas”. Ojalá sus propósitos reciban una magnífica aceptación.
 
De ninguna manera, esta apuesta valiente y dialogante supone ni debe suponer merma o amenaza a otro semanario de referencia, Catalunya Cristiana, fundado en 1979 por dos sacerdotes, Joan Jarque y Francesc Malgosa. El obispo Juan Carrera le dio impulso y apoyo. Desde sus inicios se ha publicado tanto en catalán como en castellano. Sus casi 33 años de existencia trazan una historia de altibajos. No obstante, ha conseguido hasta ahora, no sin notables esfuerzos y sacrificios, salvar las dificultades económicas, pese a que sus colaboraciones son más que todo benévolas. Semanalmente, mantiene su cita con los lectores con información de actualidad y artículos de opinión. En los últimos años, bajo la dirección de su director, Mn. Jaume Aymar, responsable también de Ràdio Estel, se han producido unos cambios importantes por el incremento de plumas reconocidas, que han ampliado su línea de pensamiento y reflexión. Una de las últimas incorporaciones ha sido Mons. Sebastià Taltavull con una nueva sección titulada Un nou llindar. Cuenta con unos profesionales de calidad que saben trabajar en equipo, que se entregan de corazón a su tarea y que se identifican con el proyecto. Hace doce años que escribo la columna Signes d’avui, experiencia que me afianza en esta valoración. Si desapareciera, la cultura y la prensa religiosa sufrirían una pérdida incuestionable. Se requiere complicidad y apoyo por parte de parroquias, familias cristianas, comunidades religiosas, personas que quieran aproximarse a sus contenidos. El portal www.catalunyareligio y el informativo Horeb, entre otros, seleccionan sus artículos por el tratamiento de sus temas o la diversidad de sus entrevistas. Cataluña no puede prescindir de su propia reflexión religiosa y este seminario contribuye poderosamente a ello. Ojalá aumenten mecenas y lectores comprometidos con esta tarea, para que se puedan afrontar nuevos retos.