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Este jueves, en el MNAC, comienzan los actos de El Atrio de los Gentiles en Barcelona. Después de Bolonia y París, nuestra diócesis acoge la iniciativa del Pontificio Consejo de la Cultura, que preside el cardenal Gianfranco Ravasi, de promover un espacio de encuentro y de diálogo del catolicismo en el interior de la cultura contemporánea.
 
Ravasi ha propuesto la diócesis de Barcelona por haber sido una de las diócesis europeas que más espacios de encuentro, diálogo y de frontera ha promovido durante estos últimos veinte y cinco años. El periodista de La Vanguardia Oriol Domingo lo recordaba en un brillante artículo hace unos días. Sin duda, también, las relaciones mantenidas durante estos años entre el Pontificio Consejo y la Fundación Joan Maragall han aconsejado la opción Barcelona, especialmente después de la magnífica exposición sobre la obra de Gaudí organizada conjuntamente con la Junta Constructora de la Basílica de la Sagrada Familia.
 
El programa de las jornadas de estos dos días recoge el espíritu abierto y conciliar de nuestra diócesis. Lo mejor de nuestra tradición cultural, musical y patrimonial se encontrará, también, reunidas en el acto de la Basílica el viernes por la noche. En la rueda de prensa de la presentación del programa, el Cardenal Ravasi afirmaba que:"el Atrio quiere ser un homenaje a la gran tradición cultural, artística y religiosa de Cataluña" tal como lo demuestra la huella dejada por artistas de la talla de Antoni Gaudí, Joan Miró, Salvador Dalí ... todos ellos de tierras de habla catalana, cuna también de figuras dialogantes, desde Raimon Llull a Raimon Pannikar."
 
Durante estos dos días, Barcelona se encontrará en el epicentro del catolicismo europeo, bajo el liderazgo del cardenal Ravasi, uno de los hombres más importantes y emblemáticos de la Iglesia actual, que sabe reunir, como pocos, unos grandes conocimientos bíblicos, filosóficos y teológicos y, al mismo tiempo, sabe comunicar. Su triple condición, intelectual, pastor y comunicador, además de su capacidad de diálogo y de escucha, da al cardenal Ravasi una resonancia y proyección muy particular.
 
Espero que el esfuerzo de estos días tenga la necesaria continuidad. Ya sabemos que, más allá de los grandes acontecimientos, lo que cuenta es el trabajo diario, persistente, muy a menudo fuera de los focos mediáticos, cerca de la gente, de sus vidas e ilusiones, dudas y esperanzas, recelos y temores. Abriendo camino intentando no perder el norte.