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¿A que nos comprometemos cuando afirman que tenemos fe?. Para san Juan tener fe comporta participar en el amor de Dios a través del amor al hermano. El prójimo es el camino para llegar a Dios. Este situarnos ante el hermano para poder ver el rostro de Dios prohibido a través del rostro del hermano es un hecho central en la experiencia del creyente. ““Nadie ha visto jamás a Dios, el Hijo único, que es Dios y que vive en íntima comunión con el Padre, nos lo ha dado a conocer”” (Jn 1,18) y “a Dios nunca lo ha visto nadie; pero si nos amamos unos a otros, Dios vive en nosotros y su amor se hace realidad en nosotros”
 (1Jn 4,12)
 
Juan nos introduce la centralidad del amor al hermano, el prójimo, como vía para conocer a Dios. Así, dado que Dios nos ha amado primero, amamos también nosotros. Si alguien dice “amo a Dios”, pero al mismo tiempo odia a su hermano, es un mentiroso. Pues quien no ama a su hermano, al que ve, tampoco puede amar a Dios, al que no ve. Jesucristo nos ha dado este mandamiento: que el que ama a Dios ame también a su hermano. (1Jn 4,19-21).