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Esta Semana Santa, uno de los temas polémicos ha sido la homosexualidad. Después de la homilía del obispo de Alcalá de Henares, Monseñor Reig Pla, durante los oficios de Viernes Santo retransmitidos por La 2 en toda España, y sobre la homosexualidad "como ideología" y la prostitución. Totalmente fuera de lugar. Ha sido precisamente nuestro arzobispo de Barcelona, ​​Lluís Martínez Sistach, quien ha recordado que los homosexuales "merecen toda la dignidad y el respeto".
 
El Catecismo de la Iglesia contiene tres párrafos sobre la homosexualidad. En resumen, afirma que la homosexualidad, "presenta formas muy variables a través de los siglos y de las culturas", que "es contraria a la ley natural "y que las personas homosexuales" están llamadas a la castidad ".
 
Quisiera, sin embargo, reproducir íntegramente uno de los párrafos del Catecismo sobre la homosexualidad que creo que da apoyo a las declaraciones del nuestre arzobispo y aporta alguna precisión que creo que es de actualidad en estos momentos:
 
"2358. Un número apreciable de hombres y mujeres presentan tendencias homosexuales profundamente arraigadas. Esta inclinación objetivamente desordenada, para la mayoría de ellos es una prueba. Deben ser acogidos con respeto, compasión y delicadeza. Hay que evitar con ellos todo signo de discriminación injusta. Estas personas están llamadas a realizar la voluntad de Dios en su vida y, si son cristianas, a unir al sacrificio de la cruz del Señor las dificultades que pueden encontrar a causa de su condición ".
Como vemos, para el Catecismo de la Iglesia católica, y por tanto de la Iglesia, la homosexualidad no es una "ideología", su origen queda sin explicación, afecta a un número apreciable de personas y, para la mayoría de ellos, se convierte en una auténtica prueba. Además, "se evitará todo signo de discriminación injusta".

Todos tenemos amigos y conocidos que participan de esta orientación sexual. Sabemos que la viven como pueden y casi siempre con dificultad. Creo que estos textos de la Iglesia aportan una mirada y expresan una actitud bien diferente de la del obispo de Alcalá de Henares. Asimismo, también habrá que ir viendo cómo evoluciona el pensamiento de la Iglesia en este tema que también ha sido "variable a través de los siglos y de las culturas ", como nos recuerda el Catecismo.