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Años atrás, este título sacudió la conciencia de muchos cristianos. Fue la puerta para una renovación teológica. Pero, no quiero hablar de esta muerte teológica, sino sobre el sentido de la muerte de Dios encarnado en Jesús en la cruz. Toda la Semana Santa es una contemplación de la cruz donde estará colgado Jesús. “Mirad el árbol de la cruz donde murió el Salvador del mundo” cantaremos durante el Viernes Santo mientras adoramos la santa cruz. La cruz es contemplada como el patíbulo donde lo desconsolados giran sus ojos. En la cruz se encuentra colgado el sufrimiento humano y sus esperanzas. En el momento de la cruz el desconsuelo parece perdido, pero gracias a que se sabe certeramente que después hay la Resurrección la mirada desconcertada comprende que aquella madera es el árbol de la vida. Jesús crucificado vencerá la muerte y será el Mesías Salvador que devolverá la vista a los ciegos, traerá consuelo a los desconsolados y mantendrá en pie a los desvalidos, i salvará a las viudas y los huérfanos. Este Jesús, es el Cristo que una vez muerto es la esperanza del mundo.
 
El camino hacia la Pascua pasa inexorablemente por la cruz. Los cristianos asumimos que en el cruz se encuentra colgado, después de haber estar condenado por el poder del mundo, Aquel que con su sufrimiento salva en el Mundo. En el patíbulo de la cruz está colgado el Dios de los cristianos. Aquel que trascendiendo toda historia, quiso hacerse hombre, sufrió y fue sepultado para resucitar después. Este relato condensa el sentido de la fe anunciada a los que esperan la salvación. Pero,  para que todo esto fuera realizado en el tiempo, Dios encarnado tuvo que sufrir y morir en una cruz. Este es el Dios confesado por los cristianos y es el Trascendente que hace singular la experiencia creyente cristiana. Puesto que Dios, compasivo con el sufrimiento de las personas asumió hasta las últimas consecuencias el que significa la plenitud de vivir amando. Pienso que esta singularidad de la divinidad cristiana ciertamente nos diferencia de otras creencias religiosas.