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No he acabado de entender la polémica en torno a las declaraciones del Ministro de Justicia sobre la "violencia estructural" contra las mujeres que les lleva a la solución de abortar, o que las presiona para abandonar el proyecto de ser madres, porque me parece un buen argumento feminista y, incluso, proabortista. Yo le habría preguntado, a continuación "¿pues qué cambios estructurales piensa llevar a cabo para que esto no ocurra, señor ministro?" Estructurales, he dicho, no legales. ¿Un cambio a la ley actual del aborto resuelve o ataca directamente la presión ambiental contra la maternidad como opción libre? Sin duda, no.

Ciertamente, uno de los motivos que se aducen para explicar el bajo índice de fertilidad es el económico (se aducen pero no sé si lo explican, solos). Es decir, proyectos personales de carácter formativo o laboral pasan por delante, los costes relacionados con la llegada de un hijo y la disminución de los miembros de la unidad familiar (es decir, abuelos, tíos o primos que vivan en casa), así como el retraso aún de la incorporación de los hombres a las tareas domésticas amenazan los proyectos, etc ... Por lo tanto, tiene razón: la mejora de las condiciones económicas de las familias, los incentivos hacia la maternidad, las políticascas de conciliación, la posibilidad de hacer familias más allá de los propios padres (esto incluye familias con parejas del mismo sexo), la seguridad laboral, etc ... facilitaría las condiciones para la maternidad, ¿verdad? Bueno, yo reclamaría que el PP hiciera estos cambios antes de retocar ninguna ley, siguiendo su propia argumentación. De momento, hace todo lo contrario.

Entonces, miro un poco hacia mí y digo: "Bueno, yo soy de izquierdas, por tanto, creo que hay hechos estructurales-pobreza, lugar de nacimiento, clase social-que limitan las posibilidades de libertad humana". Y me digo "yo soy socialista, no penalista, o justicialista, por lo tanto ya me bien que el debate sobre el aborto se centre en el ámbito social y no en el penal". Y digo más: "yo soy cristiano, es decir, seguidor de Aquel que detenía un lapidación de una mujer o le reclamaba a otra, junto a un pozo, que fuera definitivamente libre". Y desde estas tres perspectivas creo que el debate propuesto me es propicio.

El otro argumento que se usa contra Gallardón es que quiere imponer el criterio de la Conferencia Episcopal y que la Ley tiene que estar "lejos de criterios religiosos". A mi, la primera parte no em hace ni fu ni fa y, por lo que sé, los obispos españoles tampoco tocarían ninguna ley, sencillamente la abolirían. Lo que más em preocupa es lo que hay en el fondo: todo lo que provenga de una religión, sobretodo si viene de la nuestra, es incompatible con el bien común. Ante esto, quiero decir dos cosas.

Una, que si lo que viene de cualquier religión tiene que ver con razonamientos en torno a la vida humana, aunque venga de los Hare Krishna, vale la pena ser oído. El razonamiento es universal y lo pueden expresar religiosos y no religiosos, que yo sepa. Dios no hizo discriminación a la hora de repartirlo, al menos esta (otros quizás sí). Y la vida humana es tan importante, y tan poco valorada en este mundo, que me niego a tapar la boca a nadie, por más idiota que nos parezca lo que diga.
 
Dos. ¿Qué pasaría si, en lugar del aborto, los obispos hablaran de la guerra, de la pena de muerte, de la pobreza? ¿También les haríamos callar aduciendo que éste no es un tema religioso? Un Gobierno que se les escuchara, ¿sería un rehén? Bueno, pues la libertad de expresión es justamente para eso, para respetarla también cuando no nos gusta. A mí, muchas de las cosas que hacen y dicen los obispos españoles no me gusta nada (y, como católico, no siempre me representan ni lo pretenden) ... pero por nada del mundo los eliminaría del debate público, de su derecho a intervenir en los asuntos de todos y a defender con razonamientos sus posiciones. Exactamente lo que hace Belén Esteban cada día sin que nadie se queje.