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Los aparatos de televisión vaticanos estaban todos encendidos este miércoles mientras el conjunto azulgrana luchaba en el Camp Nou para superar la eliminatoria de Copa del Rey ante el Madrid de Mourinho. Los culés sufrían. Y los prelados también debía entrar dolor de estómago, pero no por el fútbol, ​​por muy tifosi que sean algunos. Los televisores de dentro de las murallas leoninas no seguían el clásico, estaban sintonizados en un canal italiano que retransmitía un programa de dos horas donde, con los documentos en la mano, se desenmascarar ciertos tejemanejes de corrupción y de tráfico de influencias en la Santa Sede .
 

La diferencia, respecto a otras ocasiones, es que los documentos principales eran una serie de cartas firmadas por un eclesiástico, el arzobispo Carlo Maria Viganò, actual nuncio vaticano en EEUU y ex secretario del Governator de la Santa Sede. Según las reconstrucciones, en 2009 Benedicto XVI encargó a Viganò sanear las cuentas vaticanos, ya que estaban en números rojos. El arzobispo tuvo éxito en su tarea, desenmascarando el fraude de algunos proveedores y la negligencia de algunos banqueros que hacían de asesores de manera no oficial. Pero, dos años más tarde, en lugar de la esperada promoción a la presidencia de un dicasterio con papel cardenalicio obtuvo el nombramiento como embajador en Washington. Viganò quedó profundamente decepcionado, y llegó a escribir una carta a Benedicto XVI poniendo en cuestión la actuación del papa. Personalmente, uno de los hechos que más me sorprende es el agobio que manifiesta la carta de Viganò al Papa cuando se da cuenta que su carrera eclesiástica le lleva lejos de las cimas de los dicasterios vaticanos. Y también sorprende que el arzobispo tarde tanto en denunciar las irregularidades. Lo hace sólo cuando tiene que renunciar a su cargo.

 
La tesis es que Viganò, queriendo hacer limpieza, se creó muchos enemigos en el ámbito financiero y también dentro de la curia. Por eso lo enviaron lejos, aunque EEUU sea la nunciatura de más peso para la Santa Sede.
 

A lo largo del programa, durante las partes documentales, todo tenía unos tonos un poco sensacionalistas. Se echaban de menos testigos que dieran una versión más poliédrica de los hechos. El arzobispo Viganò sale tan bien retratado, y el cardenal Bertone y el resto de la curia tan mal parados que todo acaba siendo sospechoso.

 

En el estudio del programa, estaba como invitado Giovanni Maria Vian, director del Osservatore Romano, que no brilló demasiado por su capacidad de reacción ante los hechos. A la defensiva, tomando tiempo, Vian huía de estudio (y, realmente, hubo un momento que parecía que quisiera huir literalmente - ofendido, o mejor dicho, derrotado).
 
En el partido de Copa en el Camp Nou ante el Madrid el empate azulgrana se acabó eliminando los de Mourinho, pero en Roma, más allá del Tíber, los dolores de estómago aún duran. Prueba de ello es la nota de esclarecimiento al que este jueves se ha visto obligado el portavoz del Papa. Lombardi. En ella  pondera y cuestiona algunas consideraciones hechas en el programa, y avanza una posible demanda judicial contra el programa. Por otro lado, sorprende que, por enésima vez, la Santa Sede se mueva con retraso. ¿No hubiera sido mejor preparar una estrategia comunicativa para el programa ya que estaba anunciado desde hacía semanas, y además participaba Vian?
 

Si quieres ver el programa entero donde se relatan todos los hechos y se presentan los documentos: www.la7.tv/richplayer/index.html