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En occidente lo normal es hablar de iglesias vacías. Llama la atención hablar de iglesias llenas. No pocas veces, en algunas celebraciones dominicales, te preguntas por qué hay que mantener un templo tan grande que no se llena nunca y si no sería más sensato hacer con él otra cosa.

Pero a pesar de esta imagen habitual, hay días al año en que las iglesias se siguen llenando. De hecho, a algún lugar tienen que ir los catalanes que confiesan mantener una práctica sacramental más o menos regular. Son aproximadamente un tercio, que representarían unos dos millones y medio de catalanes que al menos, alguna vez al año, van misa (y la mitad de estos de una forma más regular).

Son datos que se visualizan en muchas parroquias en la Misa del Gallo. Se llena como pocos días más al año. Esta Navidad lo he vuelto a ver. Y, quizás, lo más sorprendente es como se llena la Misa del Pollito, la celebración adelantada a las 8 de la tarde de la Nochebuena, sin esperar las 12 de noche.

Es una experiencia que se ha ido extendiendo a muchas parroquias. Incluso, la idea que las 12 de la noche en diciembre es demasiado tarde y hace frío, hace unos años que también la ha puesto en práctica Benedicto XVI, avanzando la misa de la noche de Navidad del Vaticano a las 10 de la noche para poder ir a dormir antes.

Si en principio la Misa el Pollito era una iniciativa pensada para los niños (los pollitos), cada vez se reúnen más ancianos (también algunos un poco "pollitos"), convirtiéndola en una celebración muy familiar y festiva.

Funciona, con una cosa tan simple como cambiar la hora. Recuerdo también que era bastante concurrida una misa joven a la que iba a una parroquia de Barcelona y que la hacían los domingos a las nueve y cuarto de la noche. La misa golfa, decíamos.

Sería un buen propósito para el 2012: revisar algunas prácticas pastorales buscando soluciones simples para problemas que, a veces, parecen muy complicados. Enterrar el argumento "siempre se ha hecho así". Supongo que al primero a quien se le ocurrió cambiar la hora de la Misa del Gallo, hereje debía ser lo más amable que le dijeron. En cambio, el hecho de que las cosas siempre se hayan hecho de una manera, no quiere decir que no se puedan hacer de otra mejor. Y a veces esto sólo significa cambiar la hora.