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¿Podrías explicarme, abuela, lo que has estado pensando tanto tiempo mientras mirabas el belén? Has pedido una silla y has estado mirando el conjunto, después tus ojos se han centrado en la cueva y finalmente parecía que dormías. Pero yo, que te conozco un poco, sé que estabas rezando. ¿Qué le decías a Dios?
 
Eres muy curiosa, Neus, pero ya sabes que siempre te digo la verdad. Primero he estado mirando a San José. ¿Sabes? se habla poco de él, pero yo creo que fue un hombre muy notable. Discreto, trabajador, de pocas palabras, decidido y sobre todo tenía un cuidado muy especial por su esposa María y por Jesús niño. Hacía lo posible para que no les faltara acogida, calor y amor. Cuando vinieron los pastores recogió sus regalos y los administraba para que durasen. José, el carpintero, era un hombre extraordinario, atento, estaba en todo. Un corazón inmenso.
 
Mis ojos han pasado de José a María. Me ha gustado mucho el belén que habéis hecho en casa. Normalmente las figuras de María son unas imágenes en las que está rezando, adorando y como arrodillada contemplando extasiada a su Hijo. Pero vosotros habéis hecho una figura en la que está tumbada sobre la paja y aguantando el Niño entre sus brazos, jugando y riendo. ¡Parece tan feliz! ¡Una Madre infinitamente feliz! Tiene una sonrisa fantástica, dulce, tierna y transparente. María siempre tuvo un cuidado notable de Jesús, lo entendía como nadie, muchas de las cosas que Él decía a la gente durante su misión, sabes, eran de Ella. Sencillamente una Madre extraordinaria.
 
Y finalmente he mirado al Niño Jesús y he tenido que cerrar los ojos. Estaba impresionada. Me ha invadido una sensación muy especial, por una parte de ternura y por otra de admiración de que Dios tenga tanto amor que, al ver cómo iba el mundo, y cómo va ahora mismo, decida bajar para que le podemos ver, escuchar, tocar, abrazar, seguir, o todo lo contrario, ya que al que contemplamos en el pesebre es el mismo que 30 años después sería asesinado injustamente. Dios de la Navidad y Dios de la cruz. Me tiene robado el corazón.
 
Cómo me gusta escucharte, abuela. Todavía te quiero hacer una pregunta. Dime, por favor, ¿cuál es tu deseo para la Navidad de 2011?
 
Mira, Neus, hace días que pienso, con tanta crisis, tantos recortes, tanta gente que parece asustada y que tiene miedo... mi deseo para la Navidad de este año es: Por favor, cuidémonos los unos a los otros.