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Cuarta semana de Adviento

 
Así termina el Evangelio del cuarto domingo de Adviento. Hecho el anuncio y la propuesta de Dios a María, aceptando ella, libremente, la Voluntad del Padre..., el ángel se retiró, y Ella se quedó con su Señor.
 
            Habéis estado dando vueltas toda la tarde. Qué gentío por todas partes. Entrando y saliendo de las grandes superficies, mirando, comentando los precios, un ambiente de ruido, de comentarios, incluso de encontrar a algunos conocidos... Estamos ya en vigilias de la Navidad. Ya se sabe, como siempre.

            Cuando has llegado a casa no había nadie. Hacía días que no veías a tu hermano. Hacía muchas horas que no veías a tu madre. Hacía semanas que no veías a tu padre. Mucho móvil con los amigos, mucho Facebook con el grupo, correos infinitos... y, en medio de todo ello, el agujero del vacío se iba haciendo mayor.

            Entras en tu habitación. Bastante desordenada, por cierto. Habías dejado el ordenador encendido. Lo apagas, tiras el abrigo sobre la cama y te sientas sobre la alfombra. El sueño te vence y duermes. Este es el sueño en vísperas de la Navidad.....
 
...... cómo cuesta ir subiendo cuando hay tanta nieve. El guía que va delante de ti hace mucho rato que no te dice nada. Es un experto. Debe conocer muy bien el camino. No se oye ninguna voz humana. El viento ha amainado y el único ruido que os acompaña es el roce de las botas y los golpes que da la nieve cuando cae de los árboles.

...... No sabes quién es tu guía. Sabes que le has visto otras veces, pero ignoras su nombre. Es alto, atlético, lleva un ritmo constante, pausado y camina con seguridad y de vez en cuando oyes que silba alguna canción que te suena a infancia.

...... Cerca de la cima se gira. Lleva la cara tapada y gafas de sol. Se saca un momento la bufanda y te dice: ahora acabas de subir tú solo, yo te espero aquí, puedes estar en la cima tanto tiempo como quieras. Piensa, sin embargo, que a las cuatro se empieza a hacer oscuro.

Mi alma tiene sed de Dios, del Dios vivo.
 
Suena el teléfono y te despiertas. Estabas en el mejor momento de tu sueño. Muy cerca de un momento decisivo.

¿Quién será, que me llama precisamente ahora?
 
La voz es agradable, conocida...

.... Falta poco para la Navidad, sigue subiendo, no te desanimes...

..... Pero, por favor, ¿quién eres?...

 Clot, clot... han colgado.