Voleu rebre les notícies?

Subscriviu-vos al butlletí gratuït

(Capuchinos) La Federació de Germanes Clarisses de Catalunya organiza anualmente un curso de formación con el objetivo de profundizar en el conocimiento de la vida y la espiritualidad de Santa Clara. Desde hace unos años, la Federación abre el curso en todo el mundo que esté interesado en la persona de esta santa de los siglos XII y XIII, amante de la fraternidad, la contemplación y la pobreza.
 
Este año, el curso ha tenido lugar del 9 al 12 de junio en Barcelona con el tema: "Los escritos de santa Clara". El franciscano Julio Herranz, ofm, ha sido el profesor invitado que ha ido desgranando cada uno de los escritos, haciendo hincapié en el contexto y el contenido de las cuatro cartas a Inés de Praga.
 
Reproducimos la entrevista que le hemos hecho a fray Julio Herranz, que actualmente vive y trabaja en Arenas de San Pedro (Ávila).

¿Hace mucho tiempo que te dedicas al estudio de los escritos de san Francisco y de santa Clara?

Se podría decir que toda la vida. Siendo muy joven tuve la posibilidad de hacer estudios de franciscanismo en Roma. Terminé en 1979 y, desde entonces, me he dedicado a ello. Es verdad que fuimos muchos los que en su día estudiamos franciscanismo pero algunos, por mil y una causa, se han tenido que dedicar sobretodo a actividades de pastoral o formativas y por el camino han dejado la dedicación a los estudios franciscanos. Yo he tenido la suerte, en virtud de mis sucesivos destinos. Y el estar en una casa que tiene una magnífica biblioteca de franciscanismo en Arenas de San Pedro, me ha permitido mantener el estudio de estos temas. Se ha favorecido también porque en los últimos años se me encomendó las nuevas ediciones de los escritos de Francisco y Clara, y ello me ha obligado a estudiar. Prácticamente es toda una vida, desde el año 1979 hasta hoy.

¿Cuáles son los escritos que se conocen y se atribuyen a santa Clara?

Los estudios clarianos son los estudios que han tenido mayor auge en los últimos tiempos, no porque no lo hayan tenido los de san Francisco, sino porque santa Clara había permanecido siempre en un segundo lugar y no había habido un interés especial por sus escritos ni por ella misma.

Los escritos de Clara que hoy se consideran incontestablemente auténticos por la crítica (siempre hay alguna objeción por parte de alguno) son la Regla para las Hermanas Pobres, el Testamento, la Bendición y cuatro cartas destinadas a Inés de Praga. Tradicionalmente se le ha atribuido también una carta a Ermentrudis de Brujas sobre la cual la crítica actual se opone más bien a considerarla como auténtica, y lo mismo va dicho de una bendición para Inés y otra bendición para la propia Ermentrudis. Estos otros tres escritos que tradicionalmente se consideraron que podían ser clarianos hoy habitualmente no vienen considerados como tales.

Pero, sin lugar a dudas, no son los únicos escritos de Clara. Es verdad que son los únicos que nos han llegado a nosotros pero, por otros múltiples caminos, intuimos y sabemos positivamente que realmente hubo más escritos en su vida: cartas presumiblemente con Ugolino, cartas tal vez también con Francisco y con las hermanas que salían de San Damián a fundar otros monasterios o a informar otros monasterios.

Hay dos textos que a mí me parece que son muy importantes porque, sin que podamos decir que son propiamente de santa Clara, no hay duda de que ella es coautora, que son los dos llamados Privilegios de la Pobreza, que tanto en su redacción de 1216 como de 1228 son un eco de la solicitud expresa y en los términos en los que hace la solicitud Clara de Asís. No solamente la teología de fondo, la espiritualidad de fondo que subyace en esos textos, sino incluso desde el punto de vista literal tienen a Clara como coautora.

Es extraño que no se haya conservado ninguna carta entre Francisco y Clara.

Sí. Suponemos que las hubo pero no hay certeza. En el caso de Francisco se sabe de la desaparición de algunos textos. En el caso de Clara, las fuentes biográficas, que son mucho más reducidas, no hablan de ningún otro escrito más. Pero, deducimos que si San Francisco de Asís es “superior” de la comunidad de san Damián al menos durante tres o cuatro años y no está siempre en Asís, es fácil que hayan tratado de mantener una correspondencia entre uno y el otro aunque solo fuera para situaciones de la vida cotidiana. Aunque es más que presumible que hubo correspondencia, no ha llegado nada ni hay ninguna información en las fuentes biográficas clarianas ni franciscanas en que se diga que se escribieron.

En las últimas décadas ha habido un interés creciente por Clara, ¿a qué es debido?

Es debido a varias razones. Comentaré solo las más importantes. La primera es que en los últimos tiempos se ha logrado recolocar la figura de Clara. Hasta ahora, se la había visto siempre a la sombra de Francisco de Asís. El haber recolocado un poco, en la historia del franciscanismo y en la historia de la Iglesia en general, la figura de Clara no tanto a la sombra de Francisco, ha hecho que hubiera un interés creciente hacia su figura.

Una segunda razón es el surgir de la cuestión femenina. Entonces, hay un interés creciente, también en el campo de la espiritualidad, por la espiritualidad femenina, la religiosidad femenina y, por consiguiente, también por la espiritualidad clariana y por la figura de Clara, incluso fuera de los ámbitos estrictamente franciscanos.

Ha sido muy determinante también en los últimos tiempos la celebración de los centenarios clarianos, de nacimiento, de Fundación, que ha obligado a concentrar esfuerzos en orden a nuevas publicaciones, a organizar congresos y demás, y por ello Clara ha adquirido un interés creciente.

También las propias clarisas, las propias hermanas de santa Clara han empezado a estudiarla y en este momento supone una aportación reducida pero muy significativa en lo que son los estudios clarianos.

Y una última razón es porque a medida que hemos ido haciendo nuevos estudios y con nuevos criterios, sobretodo a través de los criterios histórico-críticos, hemos descubierto que los textos tienen una densidad sin igual y hemos empezado a investigar con verdadera avidez y verdadero entusiasmo, porque se revelan cosas que ni siquiera intuíamos y hacen que el estudio sea apetecible.

¿Se podría decir que Clara aún está por descubrir?

La formulación como tal quizás sea un poco extrema pero es verdad que, como sucede en general con todos los grandes creyentes y con cada persona, hay siempre una parte de misterio que reclama un contacto prolongado, un ir y volver continuo, y siempre hay una parte todavía por descubrir. Pasa con santa Clara y pasa con cada uno de los grandes creyentes. Para el estudio de santa Clara vale aquello de fray Luis de León “descubrimos siempre nuevos mares a medida que avanzamos en el navegar”.

¿Qué se puede desprender sobre la personalidad y espiritualidad de Clara a través de sus escritos?

Hay algunos rasgos más salientes, más significativos. Por ejemplo, Clara aparece realmente como una mujer apasionada por Dios, por la experiencia de Dios. Quizás es el aspecto más saliente cuando se hace una lectura detenida de sus cartas. Es una mujer de una ardiente fe que vive ante todo como experiencia de comunión amorosa, es decir, para ella la fe antes que “creer que”, es un “creer en”, “esperar en”, “confiar en”, “amar a”, “entregarse a”. Es uno de los aspectos más relevantes que se desprenden de la lectura de sus cartas.

También aparece siempre como una mujer exquisita en el trato y de tierna caridad. Lo desvelan sus cartas, la discreción de su Regla y, sobretodo, el testimonio de sus primeras compañeras, de quienes convivieron con ella.

También fue una mujer de penitencia en un contexto que estaba profundamente marcado por este tema. Clara es hija de su tiempo y marca también fuertemente la penitencia. Pero no la penitencia en sí misma, sino la penitencia siempre como una mediación para vivir el seguimiento radical de Jesús, para tener pronto el espíritu para dedicarse a Dios y a la contemplación.

Y otro aspecto que quizás habitualmente no tomamos en consideración es que Clara aparece como una mujer alegre, gozosa, festiva, una mujer que apuesta por la verdadera alegría, al estilo de Francisco, que no es una alegría facilona y que no está reñida con las lágrimas, con la lucha por mantener el propio ideal pero, ante todo y sobretodo, es una mujer festiva, alegre, que le brota de su experiencia gozosa de Dios, de haber vivido a Dios como la suficiencia en su vida.

¿Cuál crees que era la relación entre Francisco y Clara?

Quizás hubiera que distinguir etapas en un proceso, pero me centro ahora en la etapa final. La relación entre Francisco y Clara es una relación de calidad humana y espiritual, de rearme humano y espiritual para ambos. Los grandes creyentes, los grandes santos, incluso cuando tienen mucha gente a su alrededor, no pocas veces viven su experiencia con unas importantes dosis de soledad. Francisco y Clara encontraron, de alguna manera en el otro, el alma gemela que caminaba en la misma dirección, que les servía de estímulo, de provocación, de aliento y que a veces, cuando las circunstancias que eran complejas y difíciles podían llevarle a uno a bajar un poco la guardia, ahí estaba el otro como estímulo y provocación.

Habitualmente hemos pensado solo en lo que ha significado Francisco para Clara, entre otras cosas porque es ella quien lo afirma en su Testamento y en su Regla, textos en los que le da un protagonismo muy particular a san Francisco. No hemos contemplado la otra parte, quizás porque se ha hecho una historiografía solo unilateral, desde la parte de Francisco, pero es incuestionable que Clara también fue absolutamente determinante en la experiencia humana y espiritual de Francisco. En el marco, por ejemplo, de lo que fue la gran crisis de Francisco, la cercanía de Clara, el alma gemela de Clara, el aliento de Clara, el mirar siempre hacia delante de Clara fue absolutamente determinante. Es el gozo del alma gemela que camina en la misma dirección a nivel humano y a nivel espiritual.