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(Gloria Barrete –CR) Jordania: menos del 3% de población católica; Cisjordania e Israel: menos del 2% de población católica. 3 días, 3 zonas: Ammán, Belén y Jerusalén, 14 discursos, todos en italiano, y visitas a lugares controvertidos como el Cenáculo de Jesucristo. Esta podría ser la síntesis del que se ha escuchado en muchos medios de comunicación estos últimos días sobre el próximo viaje del papa Francisco a Tierra Santa. Pero, ¿qué hay detrás del segundo viaje internacional del pontífice? ¿Qué importancia tiene esta visita que iniciará el sábado 24 y finalizará el lunes 26?

"Todo viaje de un Papa para visitar las comunidades cristianas de todo el mundo es de gran importancia debido a que representa la presencia viva de toda la comunidad cristiana católica; y, en este caso, es más importante porque las comunidades cristianas católicas de Tierra santa son minoría y tienen muchas dificultades", afirma Josep Gendrau, provincial de los franciscanos en Cataluña, orden religiosa custodia de Tierra Santa.

Tierra Santa es todo un símbolo para el cristianismo, además es la Tierra Prometida del judaísmo, y, según el islam, es donde se encuentra el Domo de la Roca y el lugar hasta donde cabalgó Mahoma en sueños en un caballo alado subiendo hasta el cielo por Jerusalén. Lugares sagrados por las tres tradiciones religiosas que han suscitado un gran interés de los medios de comunicación de todo el mundo, por la importancia que puede tener, religiosa y política, la visita de Francisco en aquel territorio.

Un viaje para implicarse en la realidad de Tierra Santa

Josep Gendrau nos da unas pistas de los diferentes intereses de este viaje: "El interés religioso no hay ningún tipo de duda; San Ignacio de Loyola en 1523 quiso conocer, palpar, meditar y coger plenamente el espíritu del Señor en los lugares donde Jesús nació, vivió, evangelizó, sufrió, murió y resucitó para poder transmitir el mensaje de Jesús por todas partes. El papa Francisco, jesuita, también lo quiere hacer. Políticamente también tiene una gran importancia, porque la Iglesia está formada por ciudadanos del mundo y no podemos alienarnos de los conflictos y situaciones injustas que se producen en todo el mundo y también en el país de Jesús". El Papa, prosigue Gendrau, y los católicos, "no nos podemos desentender de los conflictos mundiales y tenemos que implicarnos a favor de la justicia de la Paz y del Bien".

A estos dos intereses también le tenemos que sumar el de conmemorar por parte de Francisco el 50 aniversario del histórico encuentro entre Pablo VI y el patriarca ortodoxo, Atenágoras I de Constantinopla, que tuvo lugar el 5 de enero de 1964 en Jerusalén, una reunión que dejó sin efecto la excomunión de 1054 que había provocado la ruptura entre las iglesias de Oriente y de Occidente. Un encuentro que estableció los caminos del ecumenismo y el diálogo interreligioso entre las dos tradiciones y que el papa Francisco quiere continuar, incluso yendo más allá e invitando, como miembros de la delegación papal, al rabino Abraham Skorka, rector del Seminario rabínico latinoamericano, y al musulmán Omar Abboud, ex-secretario general del Centro Islámico de Argentina.

La orden franciscana, custodia de Tierra Santa

Los franciscanos, como custodios de Tierra Santa tienen como misión ser "guardianes de los santos lugares e implica una gran joya y también una gran responsabilidad", explica Gendrau. Los franciscanos, afirma, "somos los continuadores de la obra de Paz y Bien de Francisco de Asís, y esto supone la responsabilidad de mantener las comunidades cristianas de los santos lugares con colegios, viviendas, hospitales y la acogida alegre y generosa de todos los peregrinos".

Custodios de los santos lugares como el Cenáculo de Jesucristo, uno de los puntos controvertidos del viaje del Papa a Tierra Santa. El Cenáculo, explica Gendrau, "como dice la misma palabra es el lugar de la 'cena', donde Jesús y sus discípulos hicieron la cena pascual e instituyeron la Eucaristía, la 'cena del señor'; para los católicos es el lugar central, porque la Eucaristía es el fundamento, la fuerza, la esencia de la vida cristiana". También para las otras religiones presentes en el territorio, "como la judía, que lo tiene como lugar de la tumba de David".

Según Gendrau "todas las religiones respetan los lugares santos", a pesar de que no existe el mismo respeto por las diferentes tradiciones, originándose muchos conflictos entre diferentes creyentes. El provincial de los franciscanos catalanes tiene claro que "la visita del papa Francisco a Tierra Santa este fin de semana será una fuerte alentada de ánimo para los católicos y también para los frailes que somos los custodios desde siglos".