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(Jordi Llisterri CR) Aula Magna de Seminario Conciliar de Barcelona. El reconocido sociólogo Manuel Castells explica "como católico" las "razones del evidente declive de la Iglesia católica". Hace un dura lista: "La Iglesia suele ser percibida como cercana a las élites sociales, y timorata en la crítica social" y los Legionario de Cristo como ejemplo más claro de cómo "a menudo se ha utilizado como forma de legitimación del poder oligárquico". "La Iglesia se considera que está alejada de la problemática de la gente y no da ejemplo y testimonio excepto en determinados casos heroicos". "La Iglesia no asume plenamente los derechos de las mujeres tal y como las mujeres los expresan" en temas como el divorcio o el derecho sobre el propio cuerpo, y "aún más: la no igualdad de género dentro por la imposibilidad de acceder al sacerdocio complica la relación de la Iglesia con las mujeres que cada vez son más autónomas en la sociedad ". También "los jóvenes perciben criterios demasiado rígidos y anticuados, y piden el diálogo". Y, especialmente en Estados Unidos, frecuentemente se ha encubierto "la ola de abusos sexuales y pederastia". Conclusión: "Luego nos extrañamos del desprestigio de la Iglesia".

Esta ha sido una parte del diagnóstico de Manuel Castells que ha abierto este martes por la mañana en Barcelona el Congreso sobre la Pastoral en las grandes ciudades promovido por el cardenal Lluís Martínez Sistach. Le han acompañado varios obispos, teólogos y profesores de la Facultad de Teología de Cataluña y representantes de las instituciones eclesiásticas catalanas.

Pero más que las críticas, sobre todo Castells ha urgido a "la restitución de los vínculos de la Iglesia católica con los creyentes". No se trata de un estrategia de marketing, "sino porque la Iglesia católica representa todavía una enorme reserva histórica de fuerza moral y espiritual que es lo que el mundo necesita".

Crece la religiosidad, baja el porcentaje de católicos

El sociólogo ha presentado varios datos que muestran como "el sentimiento religioso crece en todo el mundo y crece más en realidades metropolitanas". Por ejemplo, el reconocimiento de un sentimiento religioso entre la población mundial ha aumentado del 83% en 1980 al 89% en 2010, "y sigue creciendo".

En cambio, "instituciones religiosas mayoritarias como la Iglesia católica están en crisis de legitimidad" y en el mismo periodo los católicos ha pasado a ser 19% de la población al 15% y sólo crece en porcentaje en África. Así, según Castells, "lo significativo para la Iglesia católica no es la falta de religiosidad, es la competencia de otras confesiones", Especialmente los cristianos renacidos o pentecostalistas. En el turno de preguntas también ha explicado que "España es el país del mundo donde más baja la práctica religiosa".

Así, Castells ha remarcado en la ponencia que "la reserva histórica de regeneración moral de las sociedad" que representa el catolicismo "no está siendo aprovechada, y debemos interrogarnos sobre las causas y sobre las vías de reconstrucción de este vínculo". Y lo ha contextualizado en un mundo donde "las personas están perdidas" y necesitan "instituciones que puedan servir de refugio y de reconexión con la sociedad".

Vías de restitución

Entre las vías de restitución que ha propuesto Castells, ha dicho que casi basta con tomar los discursos del papa Francisco, "porque por primera vez en muchos años al más alto nivel de la Iglesia hay un liderazgo que intenta ir a la raíz de los problemas". Basta con "vivir como él vive, escuchar como él escucha, y obrar con decisión como él lo hace".

La lista de propuestas de Manuel Castells también es larga: "sacar la Iglesia a la calle e ir a los sectores populares" por ejemplo "transformando las parroquias en centros sociales multifuncionales que sean también de lucha social y oración a la vez". "Un diálogo directo y sin perjuicios con los jóvenes". "La utilización de la cultura, del arte, y de la música como formas de agregación social". "Conectar con la historia de las comunidades étnicas ". "Enfrentarse a la violencia" con "predisposición al valor y al martirio, como el obispo Romero". Una "critica frontal a la corrupción" y "no tener miedo de denunciar y limpiar el mundo financiero, como está haciendo el Papa Francisco con la banca vaticana". O "entrar en las redes sociales, no para captar, sino para evangelizar".

La comunicación ha sido un tema que ha ampliado en el espacio de preguntas para lamentar "que la Iglesia tiene una estrategia catastrófica de comunicación". Para Castells cuesta entender que la comunicación siempre pasa por que "el receptor entiendan el mensaje del emisor. No es sólo emitir un missaje ". Y que con las redes sociales "se ha acabado el discurso desde el púlpito".

La conclusión de Castells es que en las grandes metrópolis se sigue mostrando "la lucha perpetua entre el bien y el mal" porque se expresa "la capacidad de la especie para el progreso y también para su autodestrucción". Y en este contexto de "lucha entre los ángeles y los demonios hay miles de personas en las grandes ciudades buscando el apoyo de la religión, mayoritariamente para encontrar el camino del bien". Es el gran desafío de la Iglesia católica: "de cómo lo afronte depende de que siga siendo instrumento de Dios para remediar el dolor del mundo o que los humanos busquen otros caminos para la salvación cotidiana".

Ha sido largamente aplaudido.