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(Jordi Llisterri -CR/Lleida) El obispo Joan Piris iba escuchando con atención y con satisfacción las impresiones de los voluntarios que están llevando adelante el proyecto de viviendas sociales del Seminario de Lleida: "La gracia del proyecto es que todo el mundo puede colaborar con alguna cosa"; "Ni que sea para alegrar la vida de una familia ya merece la pena"; "Demuestra que se puede creer en las personas"; "Estoy aquí porque sé que este proyecto hará historia"; "También está teniendo repercusión a nivel eclesial"; "Somos gente muy diferente pero también estamos siendo muy eficaces en nuestra labor"... Son algunas frases de la cincuentena de voluntarios que se reunieron este martes por la tarde en Lleida para compartir el trabajo que han hecho durante más de un año.

Después de la información y de este intercambio de impresiones, Carles Sanmartín, delegado de pastoral Caritativa y Social de Lleida y coordinador del proyecto, lo resumía diciendo que el trabajo hecho y el inicio de las obras demuestran que "se puede creer en las personas y que se puede creer en la providencia". Con una estructura basada sólo en voluntarios esperan abrir los primeros pisos para familias desahuciadas a finales de año. Piris impulsar la iniciativa y ha cedido el edificio del antiguo seminario para hacer los 19 pisos sociales, pero ha dejado la gestión de la iniciativa a un grupo de voluntarios, principalmente laicos y entre ellos muchos miembros de la Plataforma de Afectados por la Hipoteca que no tienen ninguna vinculación eclesial.

El obispo Piris escuchó atentamente e intervino sólo al final. "Este proyecto no solucionará nada", dijo haciendo referencia a la gota que representan 19 pisos contra el alcance del problema de la vivienda. Pero situó el trabajo de los voluntarios y la concreción del proyecto en el relato evangélico: "Jesús más que curar hizo signos para que entendiéramos la vida de otra manera".

También lo situó como una concreción de uno de los lemas de su episcopado en Lleida: "Entre todos y para el bien de todos". Para Piris decir "entre todos, no es hacer literatura: todos podemos aportar alguna cosa" y "se pueden hacer muchas cosas si juntamos las manos". También explicó la buena acogida del proyecto las dos veces que lo ha podido comentar brevemente con el papa Francisco. Un proyecto iniciado antes del pontificado de Francisco pero que sintoniza con su desear destinar a la caridad eclesiales los recursos del que dispone la Iglesia.

Las obras en marcha

La reunión era el segundo encuentro conjunto del centenar de voluntarios que se han implicado en el proyecto y sirvió para repasar el trabajo de las distintas comisiones. Una vez a la semana se reúne el equipo ejecutivo formado por cinco personas (Paco Campo, como director; Carles Sanmartin, como delegado del obispo; Montserrat Canals, secretària; y los vocales Josep Maria Jové y David París) y una vez al mes el encuentro se amplía con los responsables de las diversas comisiones que forman los voluntarios, las comisiones de obras, de actividades, de economía, jurídica, social, y de comunicación. Además, el proyecto cuenta con varios asesores.

En diciembre de 2012 el obispo hizo la propuesta después de un encuentro con la PAH. Ahora ya hay un proyecto aprobado y con licencia de obras. Ya se han hecho todos los derribos y se ha empezado a construir. Se está ejectuando sobre la marcha en función de los recursos recogidos, pero ya hay unos 300.000 euros disponibles. Además de la recaudación de fondos y de subvenciones, la construcción también se está llevando adelante por las aportaciones en materiales, trabajo voluntario, o con las sustantivas rebajas que se consiguen los proveedores.

También se está a punto de cerrar la constitución de la Fundación que gestionará las viviendas sociales. La formarán Cáritas, el Colegio Episcopal (que también ha implicado a alumnos y profesores en el proyecto), la asociación de vecinos, y un representante del colectivo de los afectados por los desahucios.

Como se dijo en la reunión, esta tarea de "voluntariado total" está resultando eficiente. Pero sobre todo responde a la voluntad de quienes trabajan para aportar algo en buena a los demás y que no quiere acabar con las obras: "Más que construir pisos, queremos reconstruir familias".