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(Jordi Llisterri-CR) Ricardo Blázquez, nuevo presidente de la Conferencia Episcopal Española con una mayoría muy cualificada, 60 votos sobre 79. Probablemente era el único candidato con posibilidades de alcanzar una amplia mayoría entre un episcopado moldeado durante la etapa de Rouco, pero que a la vez fuera capaz de sintonizar y entender la renovación del papa Francisco. "Puertas abiertas" y "amabilidad", son dos de las expresiones que ha utilizado en su comparecencia tras ser elegido.

No es nuevo en casa. Fue presidente de la CEE de 2005 a 2008 y discreto vicepresidente los últimos seis años. Ahora formará tándem con el arzobispo de Valencia Carlos Osoro. Dos perfiles de prelados que representan la cara más amable y conciliadora del episcopado español.

"Desde el principio Francisco ha manifestado como el amor de Dios se tiene que testificar con amabilidad", ha sido el punto de partida de un presidente que ha dicho no tener" programa particular ". "Queremos convertir en tema de reflexión de la Asamblea Plenaria las insistencias y las prioridades apostólicas, evangelizadoras, cercanas a los necesitados, que el papa nos va mostrando".

Según Blázquez, Francisco "siempre mostrando la dimensión humana del Evangelio. Y esta dimensión humana se muestra con nitidez en las situaciones de mayor postración que podemos sufrir las personas: enfermos, a veces con el rostro desfigurado, necesitados, con indigencias de muchas formas...". Este es el discurso de Blázquez: "La Iglesia es una casa con puertas abiertas".

El tono positivo también lo ha mostrar remarcando que el Evangelio "y las cosas que van pasando a nuestro alrededor" nos muestran "hay motivos para la esperanza, aunque en muchos momentos nos sentimos ahogados por las incertidumbres".

Sin contradecir el discurso del cardenal Rouco -a quien ha agradecido su labor en la CEE- no ha querido valorar personalmente los temas tratados durante su última intervención en la Plenaria. Blázquez, fue obispo auxiliar de Rouco en Santiago de Compostela, y luego desde Palencia fue enviado a Bilbao en 1995. Un obispo que fue mal recibido por su desconexión de la Iglesia en el País Vasco, pero que fue despedido cinco años después con el reconocimiento por su sintonía y proximidad con la Iglesia que le había tocado gobernar. Desde 2010 es el arzobispo de Valladolid.

En Roma tampoco es un desconocido. Se doctoró en la Universidad Gregoriana de los jesuitas, y ha participado en dos de s últimos sínodos de obispos en representación del episcopado español. También formó parte de la reducida comisión internacional de obispos que escogió la Santa Sede para examinar la situación de los Legionarios de Cristo después de rebelarse los abusos de su fundador.

Ahora, con 72 años, se prevé un mandato de tres años de Blázquez, mientras Francisco empieza a llevar a cabo la renovación del episcopado español. Un cambio que sobretodo se hará visible con el relieve primero en Madrid y después en Barcelona.

Además de Osoro, Blázquez estará acompañado en el Comité Ejecutivo de la CEE por el nuevo secretario general José María Gil Tamayo, los arzobispos Juan José Asenjo de Sevilla, el castrense Juan Del Río, el de Santiago Julián Barrio y de quien sea arzobispo de Madrid.