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(Gloria Barrete - CR) Fuego, esperanza y encuentro es el lema escogido este año para la Pascua Joven en el monasterio de las Avellanes , en Lleida, que organizan cada año los maristas de Cataluña y que reúne durante 4 días hasta 300 jóvenes de todos los lugares.

"La Pascua en las Avellanes es darse la oportunidad de conocer la experiencia de Jesús, de identificarse con su vivencia, y de vivir lo que él vivió en los días de Pascua: su entrega a los demás , la experiencia de la muerte y el dolor de la cruz, la experiencia de la vida nueva, de la resurrección, de ver cómo Dios participa en nuestra vida y nos ama incondicionalmente ", resume Josep-Antoni Molina, miembro del equipo de Pastoral de los Maristas en Cataluña.

Una vivencia de Pascua que se realiza a través de dinámicas, enfocadas según la edad de los participantes, que divididos por grupos de edad y experiencia de fe pueden hacer su camino de encuentro con el Dios de Jesús.

Según explica Molina, el grupo de iniciación, para jóvenes de 17 años, inicia en todo lo que es la celebración y el sentido profundo de la Pascua; el grupo de crecimiento, para jóvenes de 18-19 años, trata el tema de la autoestima, de la ayuda del grupo y de lo que supone la vivencia cristiana como vida cotidiana; los grupos de profundización, para gente de más de 19 años, tiene tres posibilidades que son los grupos de vivencia, elegir talleres como cristianos en revolución, que habla de la difícil relación que existe hoy entre la teoría y la práctica del cristianismo y como encajar nuestra vivencia de fe y nuestra visión del mundo ante una sociedad que huye de palabras como Evangelio, pobreza, compromiso o Dios. Otro taller para identificarse con el Evangelio, que se titula ¿Quién dices que soy yo?, y un tercer taller que trabaja el cuerpo, emoción y espíritu. Dentro del grupo de profundización también está el grupo En Camino, una opción que se aconseja para gente que tiene bastante experiencia y lleva 5 años o más participando en la Pascua. Se profundiza personalmente desde la itinerancia por diferentes espacios de los alrededores del monasterio, para que la gente pueda tener momentos de silencio, momentos de encuentro personal con Dios y también de compartir con el grupo las experiencias que van viviendo. Y para los jóvenes mayores, de más de 25 años, existe la posibilidad de hacer un proceso más personalizado desde el desierto.

Una Pascua abierta a todas las realidades

Aunque las dinámicas están preparadas y guiadas por un equipo organizador formado por jóvenes de diferentes edades que se han reunido regularmente para preparar la Pascua Joven, también existen tiempos lúdicos, de convivencia y espontáneos que enriquecen la vivencia de los días: "hay un espacio muy significativo que lleva muchos años, el unplugged, un espacio donde la gente expresa sus vivencias desde la música, o desde la expresión. Es totalmente espontáneo, y a veces lo espontáneo tiene la riqueza de lo que es fresco y de lo que sale en ese momento", afirma Molina.

Aunque la organización de la Pascua recae en la orden marista, Molina tiene muy claro que la Pascua en las Avellanes tiene un carácter abierto y de Iglesia diocesana: "es abierta a toda la Iglesia de Cataluña, ya todas las personas que quieran vivir la experiencia de Pascua. De hecho no sólo hay jóvenes vinculados a la familia marista, si no también hay jóvenes de parroquias, grupos de tiempo libre, jóvenes que no están vinculados a ningún grupo pero que lo han visto por Internet y vienen a hacerla ... la Pascua no es ni debe ser una actividad endogámica. "

Y es que para un joven asistir a la Pascua de les Avellanes es "experimentar este amor incondicional de Dios,a partir del encuentro con uno mismo, con los otros y con el Dios de Jesús."

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