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(Jordi Llisterri - CR / Roma) Lo que pidió el Papa Francisco a los obispos catalanes al final de la audiencia del viernes fue algo tan simple como que todo lo que le habían contado de sus diócesis lo "meditasemos en nuestro corazón y que sacáramos las consecuencias". Así lo recordaba este sábado el arzobispo de Tarragona, Jaume Pujol, en la Basílica de Santa María la Mayor de Roma.

Los obispos catalanes cerraron su visita "ad limina" cumpliendo el sábado por la mañana con la última de las visitas a las cuatro basílicas papales de Roma, antes de retornar a casa por la tarde. Esta última misa conjunta la presidió el arzobispo metropolitano y primado de Tarragona con diez de los doce obispos catalanos. Novell volvió viernes a Solsona y el cardenal Sistach tenía una reunión a la misma hora en un dicasterio vaticano.

Santa María es el centro mariano más cercano al obispo de Roma. Allí fue Francisco al día siguiente de su elección, una visita sorpresa que ha repetido otras veces. Y allí fueron recibidos los prelados catalanes el sábado por uno de los catalanes que lleva más años aficnado en Roma, el compositor Valentín Miserachs, maestro de la Capilla de la Basílica y ex presidente del Pontificio Instituto de Música Sacra.

En la homilía de este último acto de la visita "ad limina" Jaume Pujol recogió las impresiones del viaje, especialmente la reunión del día anterior con el papa. "Se nota que es un hombre que reza, un hombre de oración", dijo. Y que por ello Franciso les remarcó la importancia de ser "hombres de oración", y que esto los llevara a ver, partinendo de su realidad diocesana, "que es lo que el Señor nos va mostrando".

El arzobispo de Tarragona hizo una reflexión mariana recordando la importancia que da Francisco al Evangelii Gaudium a la devoción a la Virgen. "Venimos a la casa de la Madre", y explicó como su experiencia en Tarragona le muestra que "en los lugares donde la Virgen es adorada, ves que en ese pueblo hay vida cristiana porque la Virgen es la puerta que nos conduce a Jesús ". Renovación, profundidadt y ternura, deben ser los frutos de esta devoción, con el convencimiento de que "ella lo arreglará". Una última jornada de la visita "ad limina" dedicada a la Virgen, la mujer más importante de la Iglesia, que coincidió con el día de la mujer trabajadora.  

El canto del Virolai puso el punto final a la estancia en Roma los obispos catalanes que comenzó el lunes. Además de la reunión del viernes , tanto el lunes como el miércoles los obispos estuvieron con el papa Francisco.