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(Jordi Llisterri - CR) El mandato del cardenal Antonio María Rouco llega al final. Estos días el Papa y el Vaticano estan examinando al episcopado español en la visita "ad limina" y el lunes 13 empieza la asamblea de la Conferencia Episcopal que elegirá nuevo presidente. Este final de mandato queda retratado como un final de etapa en el libro El fin de la era Rouco que acaba de publicar Juan Rubio, sacerdote, periodista y director de la revista Vida Nueva.

"No entendió nunca ni a la Iglesia ni a la sociedad catalana pese a veranear en Tortosa", concluye en el libro cuando habla de la relación de Rouco con Cataluña. A pesar de la mala prensa que Rouco ha tenido para muchos sectores de la Iglesia catalana, Rubio matiza a CatalunyaReligió su influencia: "lo que le he detectado es una cierta desafección hacia Cataluña y cierta ironía". Explica que en muchos casos Rouco no ha podido intervenir como quisiera.

Como ejemplos pone su actitud ante actos como la consagración de la Sagrada Familia o la entrega del premio al cardenal Bertone en Barcelona, ​​"esa cara de 'cuanto antes me voy'". O más relevante cuando recuerda que "Ureña no era el candidato de Rouco en Barcelona para sustituir a Carles; era el candidato del PP ", un hecho que revela el propio presidente Aznar en sus memorias.

La unidad de España

Juan Rubio sitúa a Rouco en el "imaginario colectivo que comparten el 80% de obispos y de católicos españoles respecto a la cuestión catalana" y que en cualquier caso su pecado ha sido "no querer aprender, como era su responsabilidad". Participa "del problema que tenemos en España que ni se entiende ni se quiere entender el tema catalán". También recuerda que cuando Rouco era arzobispo en Santiago tenía a su alrededor sectores galleguistas y que participó en la redacción de algunos de los documentos más interesantes de Conferencia Episcopal Española como "Cristianos en la vida pública".

Respecto Cataluña, cree que el error de Rouco ha sido insistir en los últimos años en la cuestión política. El cardenal siempre ha creído que "la Iglesia en Cataluña atendía más a temas nacionalistas que la increencia de la que hablan las estadísticas". Pero remarca que "detrás del documento sobre la unidad de España como bien moral estaban los cardenales Cañizares, Sebastián y Estepa; no Rouco ".

Y todavía un factor más importante: "Lo que ha molestado al cardenal Rouco, y lo ha dicho muchas veces, es el puente romano de la Iglesia catalana". Es decir, la vía directa con Roma que han tenido los cardenal Carles y Sistach, "que no han hecho tándem con Madrid". Esto, y el peso histórico de Tarragona y Barcelona, es lo que explica que no siempre le hayan salido bien "sus gestiones para tener obispos afines en Cataluña".

El poder de Rouco

El libro de Juan Rubio describe con todo detalle los distintos mecanismo que ha utilizado Rouco durante 20 años para implantar su línea eclesial en toda España. Las terminales mediáticas, las relaciones políticas, el control de la vida religiosa o del mapa episcopal, son algunos ejemplos. Revelaciones imprescindibles sobre cómo ha funcionado la Iglesia en España en los últimos años.

Pero Rubio insiste en que "Rouco ha tenido el poder que le ha querido dar Roma, y ​​ha sido fiel a lo que se le ha pedido". Ha respondido al encargo que Juan Pablo II le hizo intervenir contra el laicismo y para afirmar la presencia de la Iglesia en España. Como figura en la portada: "el cardenal que apostó por la España católica".