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(Gloria Barrete –CR) Entrar dentro de uno mismo y encontrar a Dios. Este ha sido el objetivo del fin de semana de plegaria e interioridad que los animadores de los grupos maristas de jóvenes, Cor Obert y Mà oberta, han celebrado en el monasterio de las Avellanes, en Lleida.

Plegarias, contemplación, naturaleza, foto-palabra, imágenes, silencio y tiempo personal son algunos de los recursos que los cincuenta jóvenes asistentes han tenido para ir buscando, reflexionando sobre el recorrido vital de cada uno o para irse con muchas preguntas nuevas. "Las actividades han sido de entrar dentro de uno mismo, de estar en contacto con el Evangelio, con la Biblia, aprovechando la naturaleza para la contemplación", comenta Ramon Rubies, responsable de la Pastoral Marista en Cataluña.

Una parada de fin de semana que los maristas organizan cada año para los animadores de los grupos de jóvenes y que aprovecha el simbolismo marista del monasterio de las Avellanas para "ayudar a los jóvenes a buscar el sentido de la vida", explica Rubies.

La espiritualidad de los jóvenes

Unos jóvenes que según el responsable pastoral viven una espiritualidad libre y poco unida a los dogmas ni las estructuras: "Los jóvenes buscan mucho, buscan espiritualidad, y la viven buscando, muchas veces sin tener certezas. La suya es una espiritualidad libre, nada unida a una estructura religiosa, ni unos ritos, ni una liturgia, sino que la viven con libertad. A la vez entienden muy bien la unión entre espiritualidad y compromiso por el mundo ya que el voluntariado que ellos hacen en los grupos nace de esta espiritualidad".

Una espiritualidad que este fin de semana se ha visto alimentada y reforzada por el símbolo de la espiral, presente en diversas dinámicas, "entendiéndola con el sentido de ir hacia al interior, de ser también este camino que cada uno debe hacer, personal e ir cada uno a encontrarse a uno mismo y encontrar a Dios en el centro", añade Rubies.

Los jóvenes participantes también han compartido con la comunidad marista presente en el monasterio ya que han coincidido en la celebración de la Eucaristía junto con los fieles que participan habitualmente.

Un fin de semana de interioridad y plegaria que ha hecho que los jóvenes se lleven "la necesidad de seguir teniendo momentos como estos, necesidad de transmitir lo vivido estos días a los chicos que acompañan en los grupos, o la necesidad de un acompañamiento personal que permita ir incorporando a mi vida este dinamismo de ir entrando en el interior en el día a día".