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(Gloria Barrete –CR) Hace pocos días que Sergi Baches, profesor y coordinador de 1º y 2º de ESO de La Salle Tarragona, ha vuelto de Roma, del Centro Internacional Lasaliano, el CIL, donde ha participado durante casi un mes del curso en profundización de la identidad lasaliana 'Animadores de comunidades'.

Una experiencia internacional de descubrimiento de otras realidades, recursos y experiencias que pueden enriquecer su manera de enfocar la animación pastoral en su lugar de origen a través de rutinas de formación y, sobre todo, de convivencia, de compartir vivencias y de potenciar las relaciones personales con otros participantes.

Tal como explica Sergi Baches, "una de las cosas que más me ha sorprendido es ver la internacionalidad del Instituto de La Salle. Muchas veces estamos acostumbrados a mirarnos nuestro ombligo y pensar que somos únicos en el mundo, y cuando participas en cursos y encuentros de este tipi, ves que realmente es mucho más universal de lo que te pensabas."

Universalidad reflejada en la diversidad de orígenes de los participantes del curso, que provenían de los cinco continentes representados por 54 asistentes de Australia, del Líbano, de Burkina Faso, Egipto, Argentina, España, entre otros.

Un curso internacional de aplicación local

El ámbito de actuación de Sergi es su realidad, La Salle Tarragona, donde desde hace dos años no hay comunidad religiosa de hermanos de La Salle. Es el momento, a través de este curso, de que él, y otros laicos comprometidos cojan la responsabilidad de animar su comunidad ya que "se ve un claro cambio de tendencia al observar que casi la mitad de asistentes eran laicos e incluso había mujeres, cosa impensable hace quince o veinte años."

De la participación en el curso, Baches destaca la universalidad del Instituto de La Salle y sobre todo se lleva ideas y recursos para poner en práctica dentro de la escuela: "posiblemente una de las cosas que puedo implementar ya es que al principio de cada claustro de profesores se empiece con una oración que puede preparar cada vez una persona diferente. Quizá es una cosa sencilla y básica, pero creo que los cambios se inician con las pequeñas cosas diarias." Y finaliza recordando un principio lasaliano básico: "al fin y al cabo, la primera idea de San Juan Bautista de La Salle cuando creó los hermanos de las escuelas a parte de formar, fue evangelizar".