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(Vida Nueva) “¡Pido a Dios que crezca el número de políticos capaces de entrar en un auténtico diálogo que se oriente eficazmente a sanar las raíces profundas de los males de nuestro mundo! La política, tan denigrada, es una altísima vocación, es una de las formas más preciosas de la caridad, porque busca el bien común”. Con esta fuerza, el papa Francisco invita, en la exhortación apostólica Evangelii gaudium, al compromiso del ciudadano por la construcción de una sociedad más justa y fraterna.

 

Partiendo de esta reflexión, el último número de Vida Nueva recoge el testimonio de cinco políticos cristianos, entre ellos Àngel Ros. Alcalde socialista de Lleida desde 2004, Ros ha tenido choques con algunos compañeros de su partido en clave de fe, por apoyar que la Religión forme parte del currículum escolar o, en su ayuntamiento, que las instituciones eclesiales dedicadas a la acción social no paguen el IBI por sus inmuebles.

Para Ros, que entiende que “la fe te aporta una mayor responsabilidad a la hora de tratar de facilitar la vida de la gente”, lo esencial en política para un creyente es “el amor por el prójimo”. Y no renunciar a su condición: “Si todo el mundo está llamado a tener un compromiso con la sociedad, aún más un cristiano. Sin ese compromiso social, la fe es seca, vacía. Y eso se transmite, en primer lugar, con el ejemplo personal; no contagian los discursos, sino los testigos”.

En el reportaje también se recoge la opinión de Javier Madrazo, máximo representante de Ezker Batua-Berdeak (Izquierda Unida-Verdes) hasta 2010; Fernando Redondo, secretario del grupo federal de Cristianos Socialistas, Carlos Salvador, diputado en el Congreso por Unión del Pueblo Navarro (UPN), i el senador popular Ángel Pintado, presidente de Acción Mundial de Parlamentarios y Gobernantes por la Vida y la Familia.

Se puede ampliar aquí.