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(Escola Pia) Nerea Arechaga, Montse Cañizares, Glòria Grau, Diana Rambla y Joan Prat son el equipo responsable de los pisos tutelados del proyecto Pont Jove de la Fundació Servei Solidari. La palabra equipo viene del verbo francés 'equipper' y, durante la Edad Media, se utilizaba para el trabajo de preparar un barco con todo lo que necesitara para iniciar el su viaje. En cierto modo, esto es lo que hacen ellos con los chicos y chicas tutelados con los que trabajan: los preparan para el viaje de la vida.

¿Cuál es su trabajo como educadores sociales?

Nerea: Acompañamos a los jóvenes ex tutelados, en la frontera de los 18 años, hacia su proceso de autonomía.
Gloria: Dotamos estos jóvenes con las herramientas que necesitan para ser independientes en un período corto de tiempo.
Diana: ¿Qué herramientas? Competencias sociales, emocionales y personales ligadas al día a día. Deben aprender a gestionar el tiempo y el dinero, adquirir compromisos o responsabilidades, ejercer su libertad. Los orientamos en su proceso vital.
Juan: Con la idea de sostener el itinerario que empezamos a construir, que no se rompa, y de una manera integral. Aquí trabajamos todo: los derivamos al psicólogo si es necesario, hablamos de su futuro o los acompañamos a renovar documentoación.

¿Cómo se concreta esta tarea en el día a día?

M: Las chicas y chicos viven en pisos sin ningún adulto. Comparten con tres o cuatro compañeros del mismo género, ya que es más difícil trabajar adolescentes juntos. Nosotros cada día del año pasamos por el piso, en función de los horarios de los jóvenes, que estudian o trabajan. Por un lado, hay reuniones fijas: una tutoría semanal individualizada, y las reuniones de piso, todos juntos. Establecemos pequeñas normas de convivencia y nosotros tenemos un trabajo de supervisión en todos los niveles, desde los estudios en la limpieza del piso.
G: Somos un cierto referente de cara a la escuela, los médicos... cuando hay los acompañamos o estamos en contacto. En algunos casos muy concretos, estamos coordinados con los referentes judicials de los menores con casos pendientes y hacemos el acompañamiento con los abogados.
J: Los ayudamos también en su red social y relacional, como puede ser derivando a un 'esplai' o una biblioteca, los acercamos a los recursos de inserción laboral y los ayudamos en los trámites. Es importante que conozcan los recursos a los que tienen acceso como ex tutelados, jóvenes y ciudadanos.

¿Existen tópicos o incluso prejuicios ante algunas palabras como extutelados o centros de menores? ¿Quienes son los chicos y chicas con los que trabajáis?

M: Adolescentes como cualquier otro pero con una mochila más grande sobre su espalda.
N: Yo destacaría la inestabilidad a la que se enfrentan.
D: Su falta de confianza, en sí mismos. Viven fuera de su familia biológica sabiendo que esta existe. ¡Es duro!
J: Son chicos y chicas, de aquí y de fuera, con menos oportunidades para desarrollar sus capacidades educativas y emocionales. Si no hubiera nacido donde nació, tal vez habría ido a la universidad.

Un día, estos chicos y chicas, continúan su camino. Se van. ¿Qué creeis que se llevan de vosotros? ¿O qué os gustaría que se llevaran?

M: Un vínculo positivo. Algunos tienen pero no son positivos o la relación que se establece no es sana. A nosotros nos tienen allí, lo hagan bien o mal. Han sufrido abandono, quizá más de uno, y esto les ha roto. Cuando hacen alguna cosa, les preocupa que no les hagas fuera.
G: Límites. Todos necesitamos una persona que nos diga esto está bien, esto mal. Y que te dé vías para solucionarlo. Enseñarles los límites de una manera positiva. Y que aprendan que tienen responsabilidades, derechos y deberes.
N: Son chicos y chicas con mucha inseguridad y baja autoestima. Quiero que sepan aceptados.
D: Un referente adulto positivo. Los padres y madres están. No nos engañemos. Quizás no se comportan como les gustaría que lo hicieran o quizá sólo están en su imaginario mental. Pero pesan.
J: Estaremos a su lado no por capricho ni porque nos caigan bien. Si él sale adelante, tú estás. Si no, también. Pero debe quedar claro que el nuestro no es un papel de padre, madre o amiga. Soy su educador y, en este caso, es una figura más cercana que en entornos sociales más estables. Estamos con él durante un período de su vida y así lo ha de vivir.

Trabajáis cada día de la semana, sin horarios 'normales', a veces en situaciones duras personal y profesionalmente. ¿Qué hace que, a pesar de todo, años después, deseeis continuar haciendo este trabajo cada día?

N: Mi compromiso con los chicos y chicas. Además, me gusta mi equipo de compañeros. Esto hace que el día a día sea mejor aún que sea duro.
M: El compromiso con la vida. Desde pequeña he podido con la injusticia. Hay cosas que no te pasan desapercibidas y siempre he querido una trabajo ligada a las personas. El día a día desgasta, es cierto. Pide mucho pero también da mucho.
G: A nivel personal, me siento muy afortunada. No he hecho nada para merecer lo que tengo. Nacer en un lugar o en otro te facilita las cosas. No sólo los recursos, también las emociones. Creces, miras tu entorno y descubres que lo que tú consideras normal, alguien no lo tiene. Y tienes que devolver lo que se te ha dado.
D: El tipo de intervención que hacemos con el joven es global. Estamos trabajando todos los aspectos de la persona. Podrías pensar que lo hago sola pero ¡no! Detrás tengo un equipo, un equipo con el que me entiendo.
J: Trabajar con personas engancha. Hay momentos duros, menos de los que piensa la gente, pero los buenos recompensan tanto que hacen que el balance sea positivo.