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(Jordi Llisterri - CR) El 26 de enero de 1939, el sacerdote y poeta Manuel Tort tenía 11 años. En 1936 escuchó como le decían que deberían matarlo porque tenía un hermano en el seminario, después sintió caer las bombas delante de casa, y en 1939 tuvo que ver quemar banderas catalanas.

Es lo que vivieron muchas familias católicas y catalanistas, y que recogió en su libro publicado en 1981 Guerra Incivil. Por ello, explica que el sentimiento mayoritario que se vivió en Barcelona fue el alivio de saber que había terminado la guerra, a pesar de haberla perdido.

En esta entrevista Manuel Tort nos ofrece su testimonio de lo que vio desde el barrio del Hospital de Sant Pau cuando las tropas franquistas entraron en Barcelona. Hace justo 75 años. También como muchas familias tenían familiares en ambos bandos, que dice que eran bandos más difusos de lo que a veces se cuenta. Y explica cómo muchos sectores eclesiásticos después de la Guerra también fueron un foco de catalanidad.