Voleu rebre les notícies?

Subscriviu-vos al butlletí gratuït

(IQS) La Cátedra de Ética y Pensamiento Cristiano IQS ha celebrado el XV Simposio IQS, sobre el " Derecho a la alimentación". Una temática sangrienta que no puede dejar tranquila ninguna conciencia, tal como recordó en presentar la jornada José Sols director de la Cátedra que encabezada con Albert Florensa y con Francesc Martori, como secretario. Como cada año los asistentes en esta jornada de diciembre fueron profesores, investigadores, PAS y alumnos de doctorado.

En la primera ponencia, dedicada a profundizar en los nexos entre "Agricultura y alimentación", Antoni M. C. Verdú González, de la ESAB (Escuela Superior de Agricultura de Barcelona) y DEAB (Departamento de Ingeniería Agroalimentaria y Biotecnología), de la Universidad Politécnica de Cataluña, resumió que, "a lo largo de la historia de la humanidad, se han cultivado alrededor de 7000 especies de plantas para su consumo. En la actualidad solo aproximadamente el 30% de los cultivos satisface el 95 % de las necesidades de energía alimentaria de la humanidad. Cuatro de ellos (arroz, trigo, maíz y patata) representan más del 60 % de nuestra ingesta de energía".

 

En la segunda ponencia, Montserrat Pujolà Cunill, también de la ESAB y DEAB de la UPC, abordó el tema de la "Seguridad alimentaria y sistemas de control", con un recorrido por los principales retos planteados en el ámbito alimentario.

A continuación Montserrat Agut, profesora de Biología y Microbiología en IQS School of Engineering, así como de Microbiología Industrial del programa de Doctorado en Bioingeniería IQS, moderó el diálogo generado en torno a las dos ponencias, que coincidieron en que el nivel de producción de los alimentos es suficiente, pero el problema radica en la distribución desigual y en la disminución de la biodiversidad de plantas. Y también en el hecho de que no hay más tierra por explotar.

De la primera ponencia Antoni M. C. Verdú destacó que los objetivos de la agricultura son conseguir una productividad rentable, conservar los recursos y aumentar la salud y la seguridad alimentaria. Solo hay entre 150-200 especies de plantas que se utilicen con fines alimentarios de las casi 300.000 existentes. Que las primeras plantas que se utilizaron en alimentación fueron las de grana, por el contenido nutritivo del grano y que se podía conservar como semilla para el año siguiente.

En la segunda ponencia Montserrat Pujolà, a partir de sus datos, destacó que una de cada ocho personas padece hambre crónica. Mientras que en los países pobres la inseguridad alimentaria deriva del no acceso a los alimentos y de la malnutrición, en los países ricos la alimentación causa enfermedades derivadas del sobrepeso y la obesidad.

A continuación, después de un breve receso, la tercera ponencia abordó en su dureza "El problema del hambre, hoy, y el reto de una alimentación sana para todos en la humanidad del siglo XXI". Gustavo Duch, coordinador de la revista Soberanía Alimentaria, Biodiversidad y Culturas, denunció la utilización de las materias primas fundamentales como productos financieros de las bolsas internacionales que provocan la destrucción de los ecosistemas originales y la miseria y el hambre en todo el planeta y destacó la urgencia de volver a la agricultura del pequeño campesino para aumentar la productividad, la eficiencia y la diversidad.

Posteriormente, Albert Florensa, comentando la ponencia de Gustavo Duch, señaló las intrincadas relaciones entre economía y alimentación, y moderó el vivo diálogo que tuvo lugar sin más pausa.

Pere Regull, director general IQS, clausuró el Simposio subrayando que las tres ponencias, desde ángulos diferentes, coincidían en la necesidad de introducir la ética en el corazón de la civilización actual. Agradeció las intervenciones de los ponentes y de los colaboradores y, en especial, a los doctores José Sols y Albert Florensa, organizadores del Simposio, que, "una vez más, nos hayan abierto ventanas al mundo".