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(Glòria Barrete –CR) ¿Nos importa la suerte que corren las personas que están encerradas en el Centro de Internamiento de Barcelona? Esta es la pregunta que para el jesuita y coordinador del grupo de voluntarios que visita a los internos del CIE de la Zona Franca, Quim Pons, se tendrían que hacer la Iglesia y los cristianos de Barcelona.

La Compañía de Jesús, a través del Servicio Jesuita a los Refugiados, ya hace tiempo que tiene como prioridad visitar los centros de internamiento de extranjeros, no sólo en Barcelona, si no que lo hace en todo Europa y en todo el mundo. Como dice Quim Pons, “la atención a los refugiados y la atención a los internos de los CIEs es nuestra prioridad como misión apostólica en el ámbito social”, es por eso que desde la entidad Migra Studium, que trabaja por el derecho de las personas migradas en Barcelona, se han denunciado las vulneraciones constantes de los derechos de internos que según denuncia Pons “pueden ir desde la falta de asistencia sanitaria dentro del centro, hasta duchas de agua fría en pleno invierno”.

Voluntarios como él visitan a las personas que se encuentran privadas de libertad por una falta administrativa o tan sólo por no tener papeles, i les ofrecen un acompañamiento que “intenta no crear al interno expectativas que vayan más allá de lo que los voluntarios les pueden ofrecer, y que incluye proporcionar ropa de abrigo, hacer gestiones con sus abogados de oficio y dar apoyo a todo aquel que se encuentra solo, sin familia en Barcelona, entre otras cosas”, dice el jesuita.

Mateo 25 como referencia en la acción social

Para Quim Pons, el trato indigno que se da a los internos del CIE de Zona Franca haría reafirmar al Papa Francisco en el discurso que hizo después de la tragedia de Lampedusa, donde centenares de inmigrantes perdieron la vida ahogados. El Papa, ha recordado Pons, preguntó lo mismo que en el Génesis, en la Biblia, preguntó el Señor a Caín después de matar a su hermano: ¿qué has hecho de tu hermano?, el jesuita tiene claro que el pontífice frente a esta situación de injusticia preguntaría también lo mismo que en Lampedusa: “¿quién llorará las muertes de estas personas?”

Quim Pons y el equipo de voluntarios pretenden con las visitas hacer realidad el mensaje que Jesús dijo y que se refleja en Mateo 25: “era extranjero y me acogisteis” y añade: “intentamos que en medio de una ciudad tan grande, tan anónima como Barcelona, entiendan que hay personas que no les conocen pero que quieren simbolizar con la visita que sus vidas nos importan.”

Para conocer a fondo la realidad diaria del trabajo de Migra Studium, una de las entidades pioneras en la denuncia de la vulnerabilidad de los derechos fundamentales dentro del CIE de Zona Franca, os recomendamos la entrevista de la periodista Lucía Montobbio al director de la entidad, Luís Muñoz.

Fotografías: Luís Muñoz y Tanquem els CIE