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(Glòria Barrete CR) La congregación de los escolapios en Catalunya ya cuenta con un nuevo miembro: Aniol Noguera, un joven de 31 años, nacido en Calella y que discernió su vocación en África, en un campo de trabajo en Senegal.

El 15 de diciembre en la iglesia de la Escuela Pía de Granollers, Aniol hizo sus votos solemnes, pero ya mucho antes había hecho su elección de vida: nueve años atrás, en una estancia en Senegal realizando un proyecto al finalizar sus estudios de Ciencias Ambientales, fue donde se encontró con la espiritualidad escolapia que conocía de su época como alumno en la Escuela Pía de Calella. Fue en esta primera estancia en África donde se encontró a sí mismo y donde la idea de ser escolapio le empezó a rondar por la cabeza. De vuelta en Cataluña, una vez finalizado el campo de trabajo, prefirió ser prudente y no explicar ninguno de sus pensamientos, ya que pensaba, tal como él indica, “que al llegar a Cataluña vería el mundo de los religiosos y las comunidades de otra manera, pero me pasó al revés, me animé aún más i lo expliqué en casa”. Una nueva estancia de nuevo en Senegal le permitió conocer la vida en comunidad de los escolapios y decidir que aquello era su camino.

¿Y por qué escoger la vida religiosa y no un laicado comprometido?

Aniol lo explica con el símil del enamoramiento de una pareja: “Cuando tú estás enamorado de alguien si te preguntan por qué no hay respuestas claras y concisas; cuando una cosa la experimentas y llevas tiempo haciéndola, te apasiona, te entusiasma y te hace feliz, entonces puede ser ese tu camino. Yo he ido comprobando eso. Si echo la vista atrás, sólo puedo estar agradecido”. Y añade, “he apostado por este estilo de vida, donde haces tu vida libremente, sin responsabilidades de hijos, pero pendiente de mucha más gente, de otras cosas y otros proyectos”.

Proyectos que actualmente realiza como profesor de religión en la Escuela Pía de Granollers, y como coordinador de los grupos Mou-te en Xarxa, donde la espiritualidad que ha escogido Aniol, la escolapia, se hace plenamente presente: “los grupos Mou-te son grupos de jóvenes que tenemos en las escuelas, parecidos a los escoltas, con el objetivo de animar a los jóvenes a formar parte de pequeñas comunidades, de ser críticos delante del mundo, y de proponer la Buena Noticia de Jesús con palabras de hoy, respetando siempre la libertad de cada uno”.

Aunque acaba de hacer los votos solemnes como escolapio, Aniol ya tiene trayectoria viviendo en comunidad; ha pasado por cinco comunidades: la de Senegal, la de Sabadell, la del barrio dels Encants y en la Plaza Lesseps, en Barcelona, y actualmente en Igualada, en el barrio de Santa Margarida de Montbui, donde vive con tres escolapios más.

La profesión solemne no ha cambiado mucho su día a día, ya que según explica: “A mí en concreto la vida me cambió el día que me atreví a decir: esto de ser escolapio me gusta y me interesa, y me cambió también el día que empecé a vivir en una comunidad; la profesión solemne es más un día para compartir de manera más firme mi elección con la gente que me ha rodeado”.

Los retos de futuro

Hablar de futuro con Aniol es sinónimo de ilusión; a pesar de anhelo por vivir en otros países, cree que su lugar ahora es en Catalunya: “En Catalunya vivimos un momento en el que la gente está involucrada en muchas redes sociales, y no hablo de las virtuales si no de las reales, y pienso que esto es un momento para aprovechar y para que los cristianos podamos decir la nuestra. También la Iglesia vive este momento de ilusión con la elección de un Papa que es capaz de romper esquemas que parecían inamovibles. Esto plantea muchos retos a los religiosos y a los cristianos: cómo vivimos la fe, cómo vivimos en comunidad, cómo hablamos de Dios, cómo explicar la propuesta de Jesús”.

Y Aniol, el escolapio más joven de Catalunya, finaliza la entrevista con un consejo a los jóvenes que se están planteando la vocación religiosa igual que un día hizo él: “Sé valiente, que no te dé miedo dar pasos, prueba cosas y si te gustan: ¡sigue!