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(Comunidad de Sant'Egidio) Un año más, la Comunidad de Sant'Egidio celebra la comida de Navidad con los Pobres el próximo día 25 de diciembre en todo el mundo. Es una tradición que nació en 1982 en la Comunidad de Sant'Egidio de Roma, en la Basílica de Santa Maria in Trastevere. El año pasado la comida de Navidad reunió a más de 150.000 personas pobres en más de 70 países del mundo: desde Roma, hasta las cárceles del Mozambique donde se sirve la comida a los prisioneros, Jakarta, San Salvador, Maputo, Moscú, Nairobi... pasando por Barcelona.

En Barcelona se reunirárán más de 1.000 personas en la Basílica de los Santos Mártires Justo y Pastor y en otros lugares de la ciudad. El almuerzo también se celebrará en Manresa y Tarragona. Más de 600 voluntarios de todas las edades manifestan su solidaridad aportando un regalo, unos turrones, o preparando la comida... y el día 25 por la mañana, haciendo los últimos preparativos i sirviendo el almuerzo.

Una gran familia-ancianos, extranjeros, vagabundos, familias gitanas, niños... - unida por vínculo de la amistad con la Comunidad de Sant'Egidio. Sentarse en una misma mesa gente tan diversa, de diversas edades, procedencias, religiones y culturas es una forma humana y original de cultivar "el arte de convivir", tan necesario en nuestra sociedad. La mesa del mundo rico se alarga para todos con un signo de solidaridad y concordia. La diversidad es una riqueza: la de compartir y alegrarse con quien es diferente.

Navidad, una familia grande como el mundo

La comida de Navidad con los pobres es una tradición de la Comunidad de Sant'Egidio desde que en 1982 un pequeño grupo de personas pobres fueron acogidas en torno a la mesa el día de Navidad en la Basílica de Santa Maria in Trastevere. Eran unos 20 invitoados: había algunos ancianos del barrio, amigos nuestros desde hace tiempo, que ese día se habrían quedado solos, y algunos sin techo que habíamos conocido por las calles de Roma.

Desde aquel primer almuerzo en 1982, la mesa ha ido creciendo año tras año y desde Trastevere ha llegado a muchos lugares del mundo, allí donde está la Comunidad.

Se trata de una Navidad extraordinario que el año pasado alcanzó a más de 150.000 personas en los cinco continentes: gente que vive en la calle, en residencias o en prisiones. Se trata de muchos amigos que Sant'Egidio acompaña durante todo el año y muchos otros que se les unen para esta fiesta.

La fiesta se celebra en iglesias, en casas, y también en residencias de ancianos, centros de acogida de niños, de discapacitados, en las cárceles, en los hospitales, y hasta en la calle. Porque el sentido es llevar la fiesta -incluso en los rincones más oscuros, más fríos, más perdidos y olvidados-, convencidos de que la Navidad es el día más precioso del año, pero que puede ser un día triste para todos aquellos que pasan dificultades.

La fiesta comienza el día 24, la noche de Navidad, con muchas cenas en la calle con aquellas persones que no tienen casa. Desde las ciudades más frías del norte, como Moscú, Amberes o París, donde entre luces y letreros luminosos muchos pobres están solos, hasta las ciudades pobres del sur del mundo.

El almuerzo, un regalo sencillo, un pequeño pesebre, el árbol de Navidad, la música, pero sobre todo la amistad, la alegría y la relación personal son los "ingredientes" de una fiesta preciosa porque está llena de amor. La celebración durante estos años ha ido creciendo, como un contagio beneficioso, y ha llegado a muchos países del sur del mundo y en otros continentes. Fiestas preciosas, en muchas ocasiones organizadas con pocos medios y con una gran implicación de jóvenes que viven en situaciones de pobreza o de conflicto.

El año pasado en América, miles de personas lo celebraron en El Salvador, México, Argentina, Guatemala, Ecuador, Chile y también en Cuba, donde los adolescentes que crecen con la Comunidad organizaron y preparar una comida para los ancianos.

En muchas ciudades de Indonesia, que es el país con más musulmanes del mundo, la invitación de la Comunidad es un momento de fiesta y de amistad entre las diferentes comunidades religiosas. Pasa lo mismo en Pakistán.

La alegría de esta fiesta también llegará a muchos lugares de África: sólo en Mozambique, la Navidad se celebrará en un gran número de ciudades, y participarán niños de la calle, mendigos, leprosos, ciegos, familias pobres y muchos presos. En África la pobreza se manifiesta con una gran dureza en las cárceles. En la mayor parte de los casos no hay camas, no hay baños yse celdas están superpobladas. Las condiciones higiénicas son pésimas: es fácil enfermar y mucha gente muere. La comida que reparten los trabajadores de la prisión no es suficiente. Los que no tienen familiares que los lleven comida, pasan hambre. Por eso muchas comunidades africanas, en Mozambique, Guinea Conakry, Burkina Faso, Burundi, Camerún, Cabo Verde y Chad no sólo visitas regularmente los presos, sino que el día de Navidad preparan una comida que para muchos es el único plato en todo el año. En Costa de Marfil, Madagascar, Tanzania y Uganda celebraremos la comida de Navidad con los mendigos ciegos y los niños de la calle.

Es significativo que, a pesar de los pocos medios de que disponen, las comunidades africanas reunirán las comidas de Navidaddecenas de miles de personas, más que en Europa.