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(Vida Nueva) Todos los centros escolares, de una forma u otra, han cerrado estos días el trimestre celebrando la Navidad. Aunque en los centros públicos sea sin vocación religiosa, los elementos tradicionales se mantienen en las escuelas de Cataluña. Así lo recoge el monográfico de este mes del suplemento Vida Nueva Catalunya, que han recibo esta semana los suscriptores de la revista.

“La religión católica ha configurado nuestra sociedad de tal forma que no podemos deshacernos de esta tradición. Por eso, los padres de los alumnos que no eligen religión no ven como una cosa extraña que en la escuela se hable de la Navidad como el nacimiento de un niño hace dos mil años, aunque se desvincule de la fe”.

Es la reflexión de Pere Micaló, delegado de Enseñaza del Obispado de Girona. Una práctica que también se extiende en las escuelas en la que es mayoritaria la presencia de familias de otras tradiciones y culturas. Tanto responsables de centros públicos como religiosos, consideran que es bueno que conozcan las tradiciones y costumbres del país como factor de cohesión social.

La solidaridad es otro aspecto en el que coinciden en la celebración de la Navidad la mayoría de las escuelas. Pero en la escuela religiosa, el reto es ir más allá. El jesuita Enric Puiggròs, responsable de pastoral de las escuelas de los jesuitas en Cataluña, explica que “no tiene sentido una Navidad que no sea desde la solidaridad con los más necesitados”.

Pero añade que “no tiene sentido solo recoger alimentos, si esto no te sirve para educar tu mirada”. Es decir, para descubrir que lo que pide la pobreza es “una vida más a imagen de Dios, que es más humana y por lo tanto más solidaria con los que sufren”. Puiggròs reconoce que no es fácil, pero que la Navidad también ayuda a generar experiencias que permitan “recibir la llamada del Señor”.

Se puede ampliar la informació en el monográfico de diciembre de Vida Nueva Catalunya.