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(Obispado de Lleida) Captar nuevos voluntarios, mejorar su formación, aumentar las acciones de sensibilización, de denuncia de las desigualdades y las injusticia e intensificar el trabajo en red para lograr una mayor eficacia son las principales prioridades de Cáritas de Lleida para los próximos tres años, según aprobó este sábado la asamblea diocesana.

Los responsables de Cáritas Diocesana de Lleida presentaron el balance de gestión de los últimos tres años y los objetivos para los próximos en un encuentro que reunió a los delegados de las Cáritas parroquiales (CP) en la sede social de la plaza San José y a la que también asistió el obispo Joan Piris.

Josep Fernández, secretario general de Cáritas y director de la Fundación Jaume Rubió i Rubió, informó que en los últimos tres años se han atendido a 14.573 personas a través de alguno de los 15 programas en los que se ha trabajado. Esta función la ha hecho gracias a la colaboración de más de 600 voluntarios (se ha pasado de 620 a 680 en tres años), y 14 trabajadores.

Cáritas, que en la actualidad tiene 344 socios, 37 más que en 2007, participa en dos comisiones: la de Alimentos, colaborando en la recogida y coordinación con el Banco de Alimentos, y la de Denuncia, y forma parte de dos redes: la de Entidades Cristianas de Acción Caritativa y Social y la de Entidades de Atención a las Necesidades Básicas.

En total, Cáritas ha gestionado en el último trienio 2.081.705,29 euros, de los cuales el 47% fueron al capítulo de personal y el 53% a programas de atención.

La renovación del consejo

La asamblea también renovó parte de los miembros del consejo. Encarna Torrelles, de la CP St. Jaume, Conxita Llonc, de la CP de la Unidad Pastoral Santa María Magdalena-El Pilar, y Conrad Farré, de CP del Pont de Suert, dejaron su lugar a M. Teresa Betriu, de la CP Artesa de Lleida; Adelina Gay, de la CP del Pont de Suert, y M. Carme Blanch, de Lleida. Por su parte, Dolores Cabello, de la CP de Alcarràs, renovó por otro mandato.

Una vez renovado parte del consejo, el director de Cáritas, Ramon Baró, explicó cómo se había planificado el trabajo en grupos, que era de donde habían salido las prioridades y orientaciones que iba a someter a la aprobación de la asamblea.

Según Baró, Cáritas marcaba once retos, que iban desde un acompañamiento con más continuidad de las personas que atienden, hasta ir más allá de la labor asistencial, pasando por tomar conciencia de los límites que tenemos y saber priorizar.

Las prioridades de futuro

Todo este trabajo había dado como conclusión unas prioridades como potenciar el voluntariado, con la captación de nuevos voluntarios, especialmente entre jóvenes, inmigrantes y personas que habían sido atendidas dentro de Cáritas. La segunda línea de trabajo implicaba aumentar las acciones de sensibilización y denuncia de las situaciones de desigualdad, injusticia y pérdida de derechos acentuadas por la crisis. La tercera de las prioridades de Cáritas para el próximo trienio era intensificar el trabajo en red, para que llegue a todos los niveles dentro de Cáritas, priorizando la eficacia, la complementariedad y la subsidiariedad.

"Somos los que somos, pero esto sigue adelante"

La asamblea finalizó con unas palabras del obispo Joan, el cual manifestó que estaba contento porque veía que "la Iglesia de Lleida tiene mucha vida", y agradeció a los voluntarios su esfuerzo, animándoles a seguir adelante y a no desfallecer por la falta de jóvenes. "No os preocupéis. Somos los que somos, pero esto sale adelante", dijo, para recordar las palabras de Jesús, cuando aconsejaba que la manera de hacer algo importante en la Iglesia era dedicándonos a servir a nuestro hermano.