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(Obispado de Lleida / Jordi Pérez) El equipo de voluntarios del Proyecto de las Viviendas Sociales del Seminario de Lleida abrieron este sábado 30 de noviembre las puertas del edificio de la calle Maragall, que ha de acoger antes de terminar el 2014 familias desahuciadas o en riesgo de exclusión. Una actividad que entra en una fase decisiva: el proyecto constructivo se encuentra en fase de tramitación administrativa, lo que permite confiar en iniciar las obras a primeros de año, y cuenta casi con la mitad del presupuesto previsto, gracias a las aportaciones del Obispado, la Diputación y donaciones voluntarias.

Unas doscientas personas quisieron conocer de primera mano este sábado una iniciativa que nació hace un año cuando, el 7 de diciembre de 2012, el obispo de Lleida, Joan Piris, asistió a una asamblea de la Plataforma de Afectados por la Hipoteca (PAH), los cuales se reunían en un local cedido por la parroquia de Santa María Magdalena, y les ofreció la posibilidad de utilizar las dependencias del seminario diocesano en desuso.

Un año después, aquella idea lanzada al vuelo se ha transformado en un proyecto donde unos sesenta voluntarios están trabajando para hacerla realidad. En estos momentos, cuando se está tramitando administrativamente el proyecto constructivo de las viviendas y se prevé iniciar las obras a primeros de año, se dispone de 254.000 euros de los entre 600.000 y 700.000, en que se ha presupuestado. Estos ingresos han sido posibles gracias a las aportaciones de la Diputación (150.000), los avanzados por el Obispado (80.000) y el resto proviene de donaciones voluntarias de los ciudadanos.

La cifra recaudada queda lejos del objetivo final, de ahí que la Jornada de Puertas Abiertas tenía una doble finalidad: una informativa, para explicar y dar a conocer las actuaciones realizadas, y la otra de sensibilización, para concienciar a la sociedad de la situación a donde nos ha conducido la crisis económica y buscar una salida dentro de nuestras posibilidades.

El obispo Joan Piris era muy realista sobre este proyecto. "No tiene más pretensiones que las que tiene. No solucionaremos gran cosa, pero puede ser un signo público que puede hacer cambiar una forma de vivir, de pensar, de trabajar, de apoyarse unos a otros y de hacer frente a las situaciones problemáticas que van apareciendo en nuestra vida", decía dirigiéndose a los asistentes a la jornada en una de las plantas del edificio donde se debe empezar a construir las viviendas sociales.

Los trabajos en el edificio de la calle Maragall han comenzado retirando todos los tabiques de las cuatro plantas, dejando sólo las paredes maestras, y marcando en el suelo la división de las futuras 19 viviendas, que tendrán entre 50 y 70 metros cuadrados y serán de dos o tres dormitorios. Además, en cada planta habrá espacios comunes donde se dispondrá de una lavandería. También está previsto que haya una sala polivalente, que se utilizará para talleres, reuniones y charlas de asesoramiento, para reinsertar a los usuarios de las viviendas en el mundo laboral.

Carlos Sanmartín, delegado de Pastoral Caritativa y Social del Obispado de Lleida y uno de los miembros de la comisión ejecutiva del proyecto, avanzaba que se trabaja con la idea de acoger a las familias entre uno y tres años. "La finalidad es que estas familias, que lo han perdido todo, puedan rehacerse. Primero tener un hogar donde poder estar y, paralelamente disfrutar de asesoramiento de un equipo de técnicos que les ayudarán a rehacerse para volver a vincularse en la sociedad", decía.

La jornada de puertas abiertas se inició por la mañana con una serie de visitas guiadas que disfrutó de una nutrida participación de ciudadanos. El primer lugar a visitar fue el Rectorado de la Universidad de Lleida (UdL), edificio que hizo construir el obispo José Meseguer a finales del siglo XIX. El catedrático Frederic Vilà contó la historia, las diferentes etapas y usos que ha tenido el edificio y la simbología de los vitrales de la sala noble y de La Pensativa, la escultura de Leandre Cristòfol, que preside uno de los claustros.

El obispo Joan recibió a los visitantes en el Palacio Episcopal, segunda parada de las visitas guiadas, que abrió de par en par las dependencias de la Curia. Aquí el delegado de Patrimonio Artístico, Ximo Company, y el artista Amadeu Bonet explicaron la historia y las obras que se exponen, las cuales eran hasta ahora muy poco conocidas por los leridanos.

La tercera parada de la jornada fue el edificio del Seminario, en la calle Maragall, donde se construirán las viviendas. Aquí, una exposición fotográfica de la evolución de los trabajos realizados hasta ahora sirvió para introducir el acto más protocolario donde Carlos Sanmartín explicó la trayectoria del proyecto y el obispo Joan su significación.

Sanmartín quiso significar algunos gestos de solidaridad que ha recibido el proyecto y, habiendo pedido previamente la autorización a los implicados, explicó como la empresa que había derribado los tabiques del edificio había querido contribuir al proyecto, rebajando el 40% del presupuesto por el que se adjudicó la obra.

El acto también contó con la presencia de representantes institucionales (el delegado de Bienestar Social de la Generalitat, Josep Maria Forné, el vicepresidente de la diputación, Josep Maria Roigé, y la directora de Asuntos Sociales de la Paeria, Montserrat Gil).

Un vermut para los asistentes, una comida solidaria en el comedor del Colegio Episcopal y una tarde llena de actividades, los más pequeños con los monitores del Esplai Epis y los mayores en el salón de actos del colegio con actuaciones musicales, pusieron fin a una jornada que se mueve por un proyecto donde se trabaja "entre todos y para el bien de todos", como repite una y otra vez el obispo Joan.

Fotos Francesc López y Josep Manuel Prada