Voleu rebre les notícies?

Subscriviu-vos al butlletí gratuït

(Jordi Llisterri-CR) "Hoy en día deseamos y proclamamos bastante más porque la autoconciencia de los catalanes y la articulación de nuestra nación en el Estado actual han desvelado la convicción de que entre los derechos humanos también está el de decidir nuestro futuro". Es el salto a la actualidad que hizo este miércoles el abad de Montserrat Josep Maria Soler al situar las declaraciones que hace 50 anys hizo al periódico Le Monde su antecessor, el abad Aureli M. Escarré.

Este fue el mensaje de conmemoración institucional de este aniversario para recordar cómo en 1963 el abad Escarré fue la primera autoridad eclesiástica que hizo públicamente una deslegitimación global al régimen supuestamente católico de Franco. El acto se hizo en el Palau de la Generalitat, presidido por el conseller Francesc Homs.

El abad Soler no es la primera vez que se pronuncia a favor del derecho a decidir, pero ayer lo puso en continuidad con la trayectoria de Montserrat y de sus antecesores. Así, cuando Escarré "además de la referencia bien explícita a los derechos humanos universales, abogó también por la lengua y la cultura catalana" se situó "contra la objeción corriente en la época de llamar separatismo el mantenimiento de la propia cultura".

Y, si entonces Escarré precisó que en una gran mayoría los catalanes no eran separatistas con "la entonces explosiva sentencia" de "nosotros somos españoles, no castellanos", Soler cree que "las cosas han evolucionado y hoy en día "deseamos y proclamos bastante más". Este "bastante más", incluye "el derecho a decidir nuestro futuro".

Para el abad actual se ha pasado de una situación en la que "los cristianos catalanes se veían reflejados entre las minorías étnicas descritas en la Pacem in Terris" ahora ha habido una" evolución de la doctrina social de la Iglesia que ha hecho nuevas aportaciones sobre el tema de las nacionalidades y sus derechos". Soler también reconoció que estas nuevas aportaciones dentro de la Iglesia catalana "sus dirigentes y de la mayoría de sus miembros las han recogido y las han asumido como propias".

Soler cerró el discurso más aplaudido del acto pidiendo que el homenaje a Escarré "en el momento actual, no debe limitarse a recordar el pasado sino a continuar trabajando por el respeto al derecho a las personas y de los pueblos. Y por tanto, para continuar trabajando por los derechos de nuestro país". El abad situó el compromiso de Escarré en su "ser monje" y en "situar el Evangelio en el centro de su vida", en un contexto en el que "sintonizó plenamente con la renovación del Vaticano II".

Aquí se puede leer la intervención completa del abad Soler y aquí ver el acto íntegro.

El acto en el Palau de la Generalitat fue la celebración central de la conmemoración de los 50 años de las declaraciones del abad Escarré en Le Monde organizado por la Asociación de Periodistas Europeos y la Abadía de Montserrat. La presidenta de APEC, Teresa Carreras, justificó la conmemoración para recuperar la herencia de Escarré y para reconocer el "buen periodismo" que representó la entrevista firmada por José Antonio Novais poniéndose al lado de las libertades. También intervino Serge Martí, como representante de la actual redacción de Le Monde, que exigió a la prensa actual "la misión de mantener bien alta esta vigilancia" a favor de la libertad y la justicia.

El actor Joan Pera abrió el acto leyendo algunos fragmentos de la entrevista a Escarré que dieron paso a la conferencia del historiador Joan B. Culla sobre la evolución de la Iglesia en Cataluña hacia posiciones críticas con el régimen franquista. Según Culla, "el compromiso de Montserrat con la libertad y la catalanidad no era un obsesión de Escarré". De hecho, las declaraciones del abad culminan varias polémicas que ya había tenido desde finales de los años 50, pero es la "primera autoridad católica que hace una deslegitimación global del régimen". Además, las declaraciones se producen en un entorno episcopal franquista. El mismo año 1963 el obispo de Lleida todavía definía Franco como "el dedo de Dios".

En el acto también intervino el primer teniente de alcalde de Ayuntamiento de Barcelona, Joaquim Forn, y lo clausuró el conseller de Presidencia, Francesc Homs. Los dos defendieron la actualidad del mensaje de Escarré y establecieron su paralelismo con la situación actual.

Entre los asistentes estaba el ex presidente del Parlament Joan Rigol; ex consejeros como Antoni Comas y Oriol Badia;el director general de Asuntos Religiosos, Enric Vendrell, y la presidenta de Omnium Cultural Muriel Casals. Al acto no asistió ningún obispo de Cataluña que estaban en Madrid participando en la elección del nuevo secretario de la Conferencia Episcopal Española.