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( Lucia Montobbio - Migra Studium)   Se cierra con éxito la primera edición de las Jornadas de Educación e Infancia en riesgo. Las entidades del sector social de los Jesuitas en Cataluña -las fundaciones de   La Salut Alta , La Vinya , Carles Blanch y Migra Studium- han dado a conocer, durante dos miércoles consecutivos en el Casal Loiola, la situación en que viven los niños de los barrios cercanos, y la intervención que llevan a cabo.

La primera sesión giró entorno a la película Precious , que cuenta la historia de una adolescente de Harlem que no sabe leer, ni escribir, maltratada por su familia y embarazada. Gracias al acompañamiento de una profesora, que confía en ella y le muestra respeto, poco a poco levantará cabeza. Tras la proyección, el público debatió sobre la importancia de la dignidad, los vínculos y el reconocimiento para romper el círculo de la exclusión social. Claves que tienen muy claras los profesionales que han participado en la segunda sesión.

El absentismo y el fracaso escolar

El segundo miércoles se ha presentado una mesa redonda con Marta Sanchís, psicopedagoga del programa infancia y familias de Cáritas Diocesana de Barcelona; M. Ángeles Brescó, directora del colegio Sant Pere Claver; Pepus Vilageliu, educador social y pedagogo en la Fundació Carles Blanch; Eulàlia Pagès, educadora y coordinadora del refuerzo educativo de la Fundació La Vinya.

El coloquio ha sido moderado por Salvador Busquets, coordinador del Sector Social de Jesuitas Cataluña, y la bienvenida realizada por Luis Muñoz, director de Migra Studium. A partir del trabajo diario de los profesionales y la interacción con la audiencia, se ha construido un espacio de reflexión conjunta sobre la educación en niños y jóvenes que se encuentran en situación de absentismo y fracaso escolar. "Los niños van a la escuela con muy poca motivación, son conscientes de su fracaso, saben que llevan años haciendo los mismos ejercicios y continúan sin saber hacerlos, es un flotar sin rumbo", ha explicado Eulàlia Pagès. M. Àngels Brescó ha añadido: "Es un reto trabajar las competencias cuando los niños están desmontados, los mejores educadores y los más preparados deben estar dispuestos a ir a escuelas como la nuestra, tenemos un 30% de familias en situación precaria y un 30% más en riesgo. "

Acompañar desde la exigencia

Se destaca por parte de todos los profesionales que la clave es acompañar a los menores y a sus familias, desde la ayuda, pero también desde la exigencia. Trabajar con ellos la red de recursos a la que pueden acceder, y reforzar sus puntos fuertes - como por ejemplo la resiliencia- para hacer frente a las dificultades con que se encuentran día a día.

Asimismo, afirman todos que hay que ser conscientes de los límites: de la implicación, y de las fuerzas que uno puede ofrecer. "No te tienes que quedar en el dolor", comentó Pepus Vilageliu, y Marta Sanchís está de acuerdo: "Si sufres, no puedes acompañar bien, y si no puedes acompañar, no puedes trabajar bien".

La organización está satisfecha de los resultados, y muestra interés en dar continuidad a la iniciativa. El curso que viene se esperan unas segundas jornadas de Educación e Infancia en riesgo. Así lo expresa Rosa Coma, gestora de proyectos de la Fundación Salud Alta: "El año que viene, ¡más!"