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"Si es absolutamente necesario hacer recortes, háganlo por arriba y no por abajo", pide a los políticos en la misa de San Narciso

(CR/Obispado de Girona) El obispo de Girona, Francesc Pardo, no ha esquivado los temas de actualidad en la homilía de este día de San Narciso en la basílica de Sant Feliu. Pardo ha constatado que "la Iglesia y nuestras comunidades parroquiales e instituciones están formadas por cristianos que tienen proyectos políticos diferentes y desean diversas configuraciones políticas para Cataluña." Por ello, cree que hay que "ser promotores de diálogo" y "no despreciar y atemorizar al que tiene opciones diferentes de las propias, evitar los insultos y el desprecio".

Y en este contexto ha dicho en la misa solemne que "por eso pido públicamente perdón por los insultos y los desprecios de una cadena de televisión vinculada a los obispos", refiriéndose a la 13TV, emisora ​​propiedad de la Conferencia Episcopal Española que ha recibido numerosas críticas por su tono agresivo y su parcialidad política.

Aunque varios obispos catalanes han transmitido su malestar sobre los contenidos de la cadena, Pardo es el primero que se lamenta y lo denuncia públicamente. Y, además, pidiendo perdón. Para Pardo, la clave está en que los cristianos "debemos ser ejemplo de convivencia fraternal. Se tiene que recordar que sin amor, que puede llegar al perdón, no será posible una convivencia pacífica, ni la solución verdaderamente humana de ningún proyecto". Justo lo contrario de lo que promueven medios como 13TV.

Sobre el momento político de Cataluña el obispo de Girona también se refirió a su carta dominical del pasado 8 de septiembre en la que defendía la necesidad de una consulta. Este martes ha repetido algunos de estos argumentos y ha recordado que si bien "como Iglesia debemos dar ejemplo de unidad y de fraternidad en la diversidad" también "como Iglesia debemos recordar y defender los derechos fundamentales de los ciudadanos, entre ellos el de poder opinar y ser escuchados en decisiones fundamentales que afectan su vida y sociedad".

"No nos preguntamos sólo por lo que han hecho los demás"

En su reflexión sobre el momento actual también ha señalado como primer reto y más importante "afrontar las consecuencias de la crisis económica y el sufrimiento de las personas". Con todo, ha remarcado que "en medio de la crisis vivimos muchos hechos que nos mantienen la esperanza" y que hay que "abrir bien los ojos para descubrir los milagros y los signos que se dan hoy entre nosotros".

Como ejemplos ha agradecido "los sencillos actos de generosidad de muchas y muchas personas que de una manera anónima han ayudado a otros para que puedan vivir" y "el trabajo de instituciones como Cáritas, el Banco de Alimentos, la Cruz Roja, los patronatos... que han multiplicado sus esfuerzos".

Junto a estos ejemplos Pardo ha pedido "como mendigo" a los políticos: "si es absolutamente necesario hacer recortes, háganlo por arriba y no por abajo". Asimismo, según el obispo de Girona "la crisis nos ha de ayudar a recuperar o iniciar todo un estilo de vida quizás olvidado, cuando hemos hecho del bienestar individual y del hecho de poseer el gran objetivo de la vida". "Hagámonos una pregunta: ¿me preocupo de los que sufren o tengo miedo de complicarme la vida? No nos preguntamos sólo por lo que han hecho los demás, sino por lo que he hecho y hago yo mismo", ha pedido.

El peligro de una vida cristiana "amortiguada"

La parte inicial de la homilía la ha centrado en pedir a los cristianos una revisión de su vivencia del la fe: "Deseo subrayar la necesidad de ser testigos gozosos de la fe". El obispo ha centrado sus reflexiones en torno a este testimonio: "El problema de hoy no es la cantidad de creyentes, sino el peligro de vivir una vida cristiana amortiguada, sin vitalidad, sin fuerza y, por ello, carente de testimonio".

Con el referente del supremo testimonio de los santos gerundenses, Feliu y Narciso, el obispo ha insistido en que hay que hacerlo con corazón de niños, como el mismo Jesús señaló: "sólo me pueden entender quienes son como niños". "Un cristiano triste es un triste cristiano", afirmó.

En la Solemne Misa Mayor Pontifical de este martes que ha presidido el obispo Pardo, han concelebrado el obispo emérito Carles Soler, veintiseis sacerdotes y han participado cuatro diáconos y acólitos. Pardo también ha tenido un recuerdo para su antecesor Jaume Camprodon, pocos días después del cuadragésimo aniversario de su llegada a la diócesis.

Además de los fieles que llenaban totalmente la nave de la basílica estaban presentes el alcalde de la ciudad, el Presidente de la Diputación, los delegados de los gobiernos autonómico y central, concejales, diputados y senadores y una representación de la orden del Santo Sepulcro y del Real Estamento de Girona.

Al finalizar la celebración se han entonado los gozos de San Narciso, patrón del obispado y de la ciudad de Girona y celebrantes, autoridades y fieles han ido en procesión hasta la capilla donde se veneran y se muestran las reliquias del santo y han recibido el tradicional algodón.

Aquí pueden leer la homilía entera.